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La Herencia del Imperio

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La herencia romana nos dejó un amplio legado cultural.

Los romanos expoliaron nuestros metales preciosos pero a cambio nos legaron las formas artísticas y testimonios que aún hoy suponen una buena parte de la crónica de nuestra historia. Un gran legado compartido por bercianos y valdeorreses.

 
Ser un paso natural de entrada en Galicia, disfrutar de una abundante fertilidad y formar parte de la mayor riqueza mineral y paisajística son las razones por las que estas tierras cuentan con un amplio y dilatado acontecer histórico.
Fue la herencia del Imperio la que ha marcado aquí a las poblaciones asentadas desde tiempos muy remotos.
Las primeras citas históricas referentes a Valdeorras aparecen en las fuentes clásicas: El Itinerario de Antonino, Ptolomeo? y fue Plinio, al hablarnos de los Gigurri, quien nos facilitó las primeras noticias al referirse a ellos como uno de los 22 pueblos dependientes del Antiguo Convento Jurídico Aturicense, con capital en Astorga. Así pues, los ?Gigurros?, primeros pobladores de la comarca, tendrían su capital y centro comercial en ?Forum Gigurrorum?, al mismo tiempo que los vecinos ?Superatio? habitarían el Bierzo y tendrían en ?Bergidum Flavium? la capital.
Al final de la campaña de César en el año 27 a.C., se inicia la de Augusto en Galicia, el que comprende que para obtener un dominio definitivo en el noroeste, es necesario someter a las tribus del interior y de la montaña.
Con la llegada romana y posterior romanización se produce un cambio sustancial en las formas de vida de nuestros antepasados. Así, frente al carácter montañoso que distingue los asentamientos castreños, como el amurallado de Cacabelos en el Bierzo, o el de O Castro en Valdeorras, está la población de las zonas de planicie que se distingue por ser eminentemente dispersa.
Ya hemos dicho que son muchos los factores que han influido en la romanización de este enclave? pero el más relevante fue el paso por este territorio de la Vía XVIII, El Itinerario de Antonino, El Item alio itinere a Brácara? o lo que es lo mismo, la Vía Nova.
Son abundantes los restos que nos legó la presencia romana a lo largo de los 157 Kms. de esta Vía y en sus posteriores zonas de influencia? puentes como el del Bibei, pasos, técnicas agrícolas? arquitectura religiosa y civil que aún hoy son una lección magistral para los grandes expertos.
El grado de romanización que alcanzó este entorno durante el Imperio fue uno de los más importantes del noroeste de la península ibérica.
Aunque siempre tuvo un carácter rural, tenemos claras evidencias de una importante actividad económica centrada en la minería, y en una menor medida, en la agricultura (basada en la cultura vinícola de la que se mantiene toda una tradición)? y también en la manufactura de la cerámica.
Diversas actividades que sellan la importancia de una sociedad que se interrelaciona con otras partes del mundo romano.
Aunque la romanización, ha dejado un amplio legado, esto no significó en su momento un corte drástico de las formas de vida tradicionales, sino que fueron cambios graduales. La economía, la agricultura, la cerámica, la metalurgia, las rutas comerciales, la construcción, obras públicas (hoy algunas aprovechadas para el ocio, el placer y la salud).
Lo cierto es que en enclaves como estos, la asimilación entre los nuevos y los viejos sistemas económicos se han hecho notar con el paso del tiempo.
Y Por todo, en Galicia, Roma ha dejado su huella?


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