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LOS PAISAJES DEL TREN

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Subimos al tren para conocer mejor Galicia.

Escritores y poetas coincidieron en señalar que desde el ferrocarril es como mejor se conoce a los hombres y las tierras en las que viven. Es lo que nos decían Rosalía de Castro o Carlos Casares .

 
>Así que para comprobarlo nos subimos al tren, para conocer mejor Galicia. Son muchas las rutas que la recorren. .
En el interior descubrimos un paisaje de río. El tren se incrusta entre las laderas de las montañas, discurre paralelo al Sil. Gracias a la tranquilidad que nos da este medio de transporte podemos disfrutar al máximo del paisaje, porque aquí no debemos perdernos ni un detalle. Desde A Rúa el agua es protagonista. Aquí finaliza la tierra de Valdeorras, pero el paisaje de montes y gargantas sigue siendo el de la Ribeira Sacra. .
Remansos, presas como la de san Martiño, Montefurado?todo es como de otra época, aquella en la que los romanos buscaban aquí sus pepitas de oro. .
Nuestro tren zigzaguea sobre el agua, se adentra en túneles que atraviesan las montañas de esta ribeira sacra para darnos un respiro frente a tantos estímulos. Desde Monforte la máquina se adentra en el valle del Lor. Esta tierra de Lemos es la del ferrocarril, quizás por que esta es la mejor manera de disfrutar de su riqueza natural. Por eso han recuperado para tren turístico el ?Galaico exprés?, una auténtica joya del diseño británico. .
Este recorrido nos ha abierto los sentidos y estamos impacientes por ver más paisajes de tren. Éste radicalmente distinto, entre la inquietud de la urbe y la serenidad del agua. Desde la ciudad industrial ponemos rumbo a donde queramos. Dejamos atrás la vista de astilleros, fábricas y caos urbanístico. Ahora es la gran ría la que nos invade, el puente de Rande, las bateas y ya estamos volando sobre Redondela, la villa de los viaductos. Podemos seguir el curso del río Miño en dirección a Ourense, en el tren que nos comunica con la meseta o adentrarnos en el paisaje interior entre las provincias de Pontevedra y Coruña hasta la estación de Santiago. .
Todavía nos quedan caminos que recorrer sobre las vías y en Santiago nos hablan de los verdes prados que se ven desde el tren hacia Coruña. No nos resistimos. Subimos a una moderna máquina que en una hora nos llevará a la ciudad herculina y comprobamos que, a pesar de la niebla, el paisaje que atravesamos es tan especial como nos contaban. Incluso la estación. es como de otra época. .
Aunque el encanto de antaño lo encontramos en la ruta del norte. En ferrol el jefe de estación da la salida al FEVE, el tren con el recorrido más romántico. Atravesamos aldeas cantábricas con paisaje casi de montaña hasta que la ría de Ortigueira da comienzo a otra vista. Desde Espasante nos dejamos arrullar por el traqueteo del ferrocarril para disfrutar del mar que inunda las ventanas del tren en nuestro paso por O Barqueiro y O Viñedo. .
El revisor nos recomienda que estemos especialmente atentos desde Viveiro, que lo vivamos como turistas. Cuando hay temporal las olas llegan hasta la via. Esta es la red de via estrecha más larga de Europa, con 1250 kilómetros.
Pasamos por Foz, la villa más turística y pensamos que en verano este tren debe ser la solución para el transporte de muchos, como antes, que estos ferrocarriles eran la solución a la inexistencia de carreteras.
Final del trayecto: Ribadeo.Nos quedamos con ganas de más tren.


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