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LAS SEIS ESTACIONES

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Una iniciativa para recuperar las viejas estaciones.

Los viejos trenes ya no son útiles como medio de transporte, pero la reconversión ferroviaria llega cargada de elementos de gran interés turístico, etnográfico y cultural, de ahí que se ponga en practica un plan de recuperación que afecta a seis estaciones ourensanas que se encuentran fuera de servicio, desde hace años.

 
Espacios de ocio, ecoturismo, turismo activo, naturaleza, cultura.
El Inorde, el Instituto Ourensano de Desarrollo, ha llamado a las puertas de Europa para que las vías muertas, los viejos vagones y las estaciones en desuso, vuelvan a la vida.
El objetivo que se pretende no es otro que recuperar de la historia y para la historia las antiguas infraestructuras ferroviarias; y que sirvan así, entre otras cosas, de homenaje a aquellos que dejaron la vida en la construcción de los que llaman ?Camiños de Ferro? Esta iniciativa parte de un convenio suscrito en su día con RENFE mediante el cual se cedía a la Diputación el uso de estas viejas estaciones abandonadas para recuperarlas y convertirlas en centros de dinamización de las diferentes zonas en las que se asientan. El tren en Galicia, como medio de transporte, ya no es lo que era. La reconversión ferroviaria ha dado lugar al cierre de servicios y esto a su vez al ocaso progresivo de pequeñas estaciones y apeaderos de tren. Pero esta reconversión, oportunamente, llega cargada de elementos de gran interés cultural y etnográfico.
En este caso el plan de recuperación que se pondrá en breve en práctica afecta a seis de las estaciones ourensanas que se encuentran fuera de servicio, desde hace años. Los usos que se han pensado para cada una de ellas, son todo un acierto.
En la estación de Os Peares habrá un punto de información turística y un centro de interpretación de los ríos y de su entorno, además de un taller escuela de maquetas de ferrocarril y un centro donde se ubicará una cantina histórica.
En Santa Cruz de Arrabaldo irá el museo del Traje Regional y del Lino, además de uno dedicado al automóvil y un centro de restauración de vehículos antiguos. En Baños de Molgas destaca de manera especial la creación de una sede para albergar la colección del artista Moncho Borrajo, natural del municipio.
Vilar de Barrio servirá de albergue turístico y punto de apoyo para las actuaciones que se realizan en el centro ecuestre de A Limia.
El Inorde tiene como objetivo, en el caso de Campobecerros, establecer en esta vieja estación, la base de actividades de turismo activo con escuelas de formación y actividades a desarrollar en el parque natural de A Serra do Invernadoiro.
Y ya por último, en Vilavella, también tienen pensado reforzar estas actuaciones que buscan en definitiva asentar la población y dinamizar la zona rural de la provincia. Por lo de pronto, se conseguirá devolverle la vida a estas antiguas pero hermosas estaciones de ferrocarril; una iniciativa ingeniosa y acertada aunque no única. Ya existe alguna estación que luce nuevas galas y que en breve será un museo del ferrocarril. Además es la más emblemática de todas ellas. Hablamos de la estación de Carril, en Vilagarcía, que junto con la de Cornes en Santiago fueron las estaciones que marcaron el inicio del ferrocarril en Galicia.
Y nada es casual, porque por aquel entonces, en 1873, Carril era uno de los puertos más importantes de Galicia, tanto en tráfico de mercancías como en pesca.
Las obras habían comenzado 11 años antes y estuvieron a cargo del inglés John Stephenson y de su socio el italiano Camilo Bertorini. Con 42 Kms de recorrido, bordea el Ulla para llegar a las puertas de Santiago. En total 2 túneles, 2 puentes y 6 estaciones intermedias que hoy forman parte de la Línea A Coruña-Vigo.
En 1880 se hizo cargo de la gerencia otro inglés; Jonh Trulock, el abuelo de Camilo José Cela.
Y curiosamente es el la Fundación que lleva el nombre del literato Premio Nobel donde se encuentran recuerdos de este pasado. Un pasado que desde el tren hoy vemos reflejado el los mismos bosques, en los mismos ríos y en el mar por el que transcurría el camino de aquellas primeras máquinas de vapor.


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