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EL SONIDO DE LAS FLORES

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Los cantautores beben su inspiración en la fuente de la poesía.

La poesía se convierte en música. Rosalía se transforma en canto en la voz de Amancio Prada. Porque la música no entiende de fronteras. Este berciano ha hecho suyo el gallego y ha convertido las letras de la escritora padronesa en poemas sonoros.

 
Es música la del cantautor. El que canta a la tierra, a la naturaleza, a la vida, pero también aquel que lanza un mensaje rumoroso. El que alza la voz para buscar la verdad. El que saca el lamento al instrumento para acabar con la injusticia social. Voces de verdad que cantaban en un idioma poco conocido: el gallego. Una lengua de campo, de trabajador, de aquellos que sienten la tierra.
Eran los años 60 y todo empezó, como siempre, con los estudiantes. En la Universidad. Los pioneros en Galicia en alzar la voz en gallego han sido los míticos: Voces Ceibes. Miro Casavella, que acabamos de escuchar, Suso Vaamonde, Vicente Araguas, Xerardo Moscoso, Benedicto García, entre otros, supieron poner música a unos mensajes críticos. Era la época donde los poemas de Rosalía, Celso Emilio o Manuel María eran iconos de un tiempo.
Voces Ceibes pusieron letra al deseo de libertad. Crearon la Nueva Canción gallega y compartieron escenario con grandes de la canción de autor, como Raimon. Sus canciones se sometían al férreo control de la censura. Sus recitales eran cancelados. Su voz era un grito en una sociedad que luchaba por avanzar. Voces que hablaron de Galicia. Cómplices con un público comprometido.
Voces Ceibes crearon historia, entre una generación que buscaba poder comunicar, expresarse, divertirse, y vivir.
Canciones aquellas que navegan en el olvido de la memoria. Melodías que Uxia Senlle escuchó. Una cantora que ha sido capaz de lanzar al aire el grito de Nunca Mais, de reivindicar una marea de solidaridad, de buscar una justicia a la incomprensión. Una voz que compaginó en el escenario el mitin y las letras que hablaban de verdes campos. Voces libres, las de estos gallegos, que lejos de apagarse. Emergen. Luchan en el duro mundo de la canción. Componen poesía en una sociedad que hoy vive acomodada en la libertad. Son las voces de Galicia. El sonido de las flores.


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