Mapa de recursos


EL ENTROIDO MAS ANTIGUO

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

El entroido de Laza: cultura y tradición de un pueblo.

El entroido más antiguo es el de Laza. Primitivo en cuanto a formas y modos es el carnaval de culto de los antropólogos por su gran interés etnográfico. Es también el más largo: comienza con el año, cuando a las doce de la noche aparecen los peliqueiros para hacer sonar las chocas. Y terminará con la llegada de las cuaresma.

 
Estamos en Laza, villa conocida sobre todo por su entroido. Y con razón, porque estos carnavales se encuentran entre los diez más ancestrales del mundo, y como vamos a ver, entre los más divertidos y desenfrenados. Esta es la única premisa que se pide al que se acerca en estas fechas, ganas de diversión y participación en la fiesta, un ritual salvaje y primitivo que se ha convertido en una de las principales atracciones de la villa.
No hay grandes carrozas ni bellas reinas del carnaval. En su lugar, el principal personaje es el peliqueiro. Una figura que surgió para parodiar a los recaudadores de impuestos de la comarca de Monterrei.
Son respetados por todos, no se les puede tocar, o recibiremos un latigazo, aunque sí estamos en nuestro derecho de increparlos o insultarlos. A cambio ellos no hablan, corren y saltan haciendo sonar los cencerros que llevan en la espalda. De su vestimenta nace el nombre, de la pelica, una piel de oveja o perro que cuelga como si fuese una melena de la careta, hecha en madera de aliso. La mitra lleva un dibujo de un animal que es el que diferencia a cada peliqueiro. El traje es una auténtica obra de artesanía, sólo se puede vestir estos días. Es un orgullo para cualquier joven enfundarse el traje de peliqueiro, que no se considera un disfraz, y los encontramos de todas las edades.
El viernes de carnaval comienza la bacanal. El pistoletazo de salida se produce con la noche del folión. Se recorren las calles anunciando la llegada del entroido con los fachones encendidos. Desde los balcones se responde arrojando harina o ceniza, como forma de ahuyentar a los espíritus.
El sábado es el día más lúdico, dedicado sobre todo a comer bien y prepararse para lo que aún ha de llegar.
La plaza de la Picota es el centro neurálgico el domingo. Se empieza a llenar de gente, turistas, cámaras, fotógrafos?y peliqueiros, que esperarán a los feligreses a la salida de misa para poner a prueba su destreza con la vara.
Para reponer fuerzas nada mejor que una tradicional bica de carnaval. En esto es en lo único en que ha cambiado la tradición, porque hace años eran los peliqueiros los que recorrían las casas para probar el dulce típico. Ahora la saboreamos todos, como manda la tradición, mientras esperamos la llegada de las carrozas.
Nada parecido a lo que podríamos esperar, nada de lujosos adornos ni espectaculares puestas en escena. La sátira y crítica son los elementos que adornan carros del país, tractores o cualquier elemento móvil.
Pero aún queda mucha fiesta por delante en Laza. El lunes manda la diversión, el desquite, es la hora de embarrarnos, de correr y de disfrutar como niños. Comienza una auténtica batalla campal en la plaza, la farrapada. Trapos llenos de barro, e incluso excrementos, vuelan por los aires sin orden ni concierto, hay que ir bien preparados. Con la gitanada de los burros llega la tranquilidad, aunque sólo momentánea, porque es el momento de ir a buscar las hormigas. Llevan días sin comer, están rociadas en vinagre y furiosas.
Mientras, desde el barrio de Cimadevilla baja la Morena, una vaca hecha con una cabeza de madera, guiada por hombres. La leyenda dice que fue una becerra muy popular que embestía a mujeres y niños. La protegen unos enormes tojos que azotará a todo el que se ponga por delante.
Nos dirigimos a la plaza temiéndonos lo peor?o lo mejor. Porque en este momento explota todo, las hormigas hambrientas vuelan por los aires, la morena cornea a la multitud, se menean los toxos y una nube de harina lo va cubriendo todo de blanco, un espectáculo algo peculiar, pero original y divertido como pocos, aunque como todo, el carnaval de Laza hay que vivirlo.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook