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Cuando la Bahía Duerme

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Es la hora de los sueños y los recuerdos en la bahía de Vigo.

El viento da la última bienvenida a ese mar que llena la bahía cada día antes de que la noche llegue. Porque en pocos minutos todo el horizonte será una mirada hacia el fondo de la noche.

 
Entre frescos baños de espuma, las olas acercan a la ensenada viguesa los sueños y los recuerdos que tuvieron aquí su principal escenario. Es por eso, la hora de la memoria la que se muestra a nuestros ojos como bellos instantes de luz concebida, el reflejo de un desmedido universo que se expande sin límites.
La tarde muda nos trae cuentos, leyendas? y parte de la historia? aquella que habla de los tiempos en los que llegó a Baiona la Carabela La Pinta con la noticia del descubrimiento de un nuevo mundo, al que por cierto, desde esta misma Ría marcharon muchos gallegos.
La escena de la Arribada se reconstruye cada año en la Villa, el relato que Martín Alonso Pinzón y sus tripulantes hicieron de la gesta del descubriminento al corregidor de Baiona el 1 de marzo de 1943.
Desde entonces el eco de las Américas permanece en estas aguas, a pie de playa, o desde Monteferro donde la morriña se siente acariciada por los rayos de Helios, el Dios Sol o por la suavidad de Selene, su hermana La Diosa Luna.
Los dos son los que iluminan los cielos mientras la Bahía duerme?Hay pocas imágenes tan hermosas como el camino el camino que hacen los astros cuando de noche ilumina las aguas marinas, tal vez algo de esto lleve a tantos poetas a confiarle sus secretos a las noches, aunque estas no sean estrelladas.
Pero aún cuando es silencio del agua reina, hay villas despiertas porque la luz de las farolas ha convertido en las ciudades la noche en día.
Moaña y Cangas a un lado y Vigo al otro marcan esta tierra de luz y color, quizás demasiada luz la que no procede de los astros, al menos durante la noche, porque la noche que nos mece y nos acuna nació, dicen, para dormirnos.
Son estas nuevas señales de luz las que fijan los límites, las que marcan el ritmo de la vida nocturna, las que protegen al fondo el Gran puerto, ese que a oscuras, incluso se quedaría desnudo al lado del mar que lo protege.


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