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LA FIESTA DEL VINO

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El vino da calor a nuestras celebraciones más importantes.

La Feira do Viño do Ribeiro es una sucesión de actos lúdicos y culturales organizados en torno a la puesta en valor de este vino. Se celebran catas, concursos y las calles de Ribadavia recuperan la tradición tabernaria. Porque dicen que para beber el mejor ribeiro hay que disfrutarlo en el magnífico entorno monumental del casco antiguo ribadaviense.

 
Este es su color, su elegancia y la transparencia garantía de su sabor. Es el vino gallego. El vino con denominación. El caldo con fiesta propia. Cada zona tiene su propia celebración. Repartidas entre primavera, verano y otoño para que todos puedan disfrutar y así, tener más poder de convocatoria. Son las fiestas en honor al albariño, al amandi, al vino de Valdeorras y como no, al Ribeiro.
La fiesta-feira del Ribeiro ha llegado la semana pasada a su edición 43. Es la celebración más antigua de Galicia y una de las más vetustas de España. Una cita a la que hemos acudido, donde hemos podido ver caras conocidas de nuestro ámbito político, como el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, entre otras autoridades.
Y que además nos ha servido de disculpa para saber un poco más de una de las comarcas más bellas de Galicia, como podremos ver a lo largo del programa de hoy. El Ribeiro ha adquirido una gran importancia. No hay más que echar un vistazo a las cifras para ver que al año se factura sobre 14 millones de kilos de uva blanca, y 2 millones de kilos de uva tinta.
La feria do Viño do Ribeiro es, por consiguiente, el mejor escaparate para conocer más de cerca uno de los caldos más enxebres de Galicia.
El oro líquido del Ribeiro es fresco, ligero y brillante. Sus aromas florales y afrutados convierten esta bebida en un producto de gran calidad con personalidad propia. Las catas estuvieron al servicio de entendidos y profanos. En la feria todo el mundo pudo participar y aprender a disfrutar del noble arte del buen beber y, como no, divertirse con las actividades que a lo largo de los días la hermosa villa de Ribadavia ofreció al visitante.
Y después de la fiesta terminamos nuestro viaje por las calles, donde cada rincón recupera la tradición tabernaria.
Y es que para deleitarse con una buena taza o copa de ribeiro no hay nada mejor que disfrutarlo en el magnífico entorno monumental. La fiesta el vino les invita a su próxima convocatoria.


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