Mapa de recursos


EL PODER FEUDAL

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

El Ribeiro es una tierra rica y fértil que atrajo a nobles y señores feudales.

Los Grovios se asentaron en el Castro de Lás. Dos siglos antes de Cristo, los romanos hallaron oro, descubrieron el agua que sana y nos dejaron el vino que los monjes de San Clodio y Melón convirtieron el oro mejorando su cultivo y elaboración. Y así nació el Ribeiro, para dar nombre a estas fértiles tierras motivo de fuertes disputas medievales.

 
Fue capital del reino de Galicia ya en el siglo XI. Pero este no era un nombramiento casual, porque desde hace mas de 2000 años, esta comarca del Ribeiro fue habitada y deseada por todos los pueblos.
La prueba la tenemos en el Castro de San Adrián de Lás, uno de los mayores de Galicia que poblaron los Grovios, y en el que encontramos la referencia más antigua del nombre de esta ciudad Lansbrica.
La importancia de la comarca se debió principalmente a su situación, a la explotación de sus aguas termales, que todavía hoy disfrutamos, y a la riqueza de su tierra. Fenicios, Iberos, celtas y romanos pisaron estas tierras y todos contribuyeron a su desarrollo. Se dice que fueron estos últimos, los romanos, a los que les debemos la presencia de viñedos.
El vino fue el gran motor del desarrollo de la comarca, y su comercialización el factor determinante para el aumento de la riqueza en la zona. Las exportaciones no se limitaron a la península, sino que extendieron fronteras hasta Alemania, Inglaterra o Italia. Incluso Cervantes se refiere a Rivadavia como la ?madre del vino en quilate subido?. Y fue aquí, en 1579 donde surgió la primera ordenanza de España que regulaba la producción e comercialización del vino.
Es esta condición de tierra rica y fértil la que atrajo a nobles y señores feudales, la causante de las disputas y luchas de poder. Por eso abundan fortalezas y estructuras defensivas.
El Castillo de Rivadavia es el ejemplo más significativo, aunque todo el centro de esta villa es una vuelta al pasado, un recorrido por la historia.
Pero toda la zona está sembrada de recuerdos de señores feudales, de fortificaciones, de torres de defensa desde las que controlar la tranquilidad en las tierras. En Roucos los Irmandiños destruyeron el castillo de San Lourenzo, pero dejaron algún recuerdo para que nuestra imaginación haga el resto.
En Mein el pazo fortaleza de San Pedro está encajado entre inmensas rocas. Aquí aún conservan muros enteros, la estructura de la torre e incluso los bancos y el horno en la cocina.
Las fortificaciones que salpicaban la zona servían para reforzar las defensas del Castillo de Rivadavia, que alcanzó su máximo poder cuando los reyes católicos le conceden a Don Bernardino Pérez Sarmiento el título de Conde de Rivadavia. Y con el título, el castillo.
Todos los elementos para disfrutar durante generaciones de poder ilimitado. Y aunque la historia nos lo cuenta casi todo, sólo estas piedras saben cómo se vivieron aquí las riquezas de pocos y las miserias de muchos.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook