Mapa de recursos


Corme

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Desde Laxe nos dirigimos a Corme uno de los lugares más bellos de las rías de Galicia.

Hay en el trayecto por carretera, tan sinuosa como atractiva, magníficos balcones para contemplar la mar de belleza: a un lado Corme y al otro Laxe. Al este, el “confín dos verdes castros” que inspiró a Pondal. Al oeste otra vez el Atlántico infinito.

 
Continuamos en busca de la vida en esta costa da morte.
Punta Insua se sumerge en el atlántico para dar inicio a la Ría de Corme y Laxe. Su faro da comienzo a nuestro recorrido, y nos permite ver también el final, el de Punta Roncudo, en Corme.
En las laderas del Monte da Ínsua se instalaron los habitantes de esta pequeña villa atlántica.
Las construcciones de Laxe se precipitan hacia el océano. Como un pequeño balcón se asoman a un atlántico menos fiero, que calma su furia en las orillas de la playa principal de la villa.
Su puerto tranquilo era la salida marítima de los condes de Trastámara, que dominaban estas tierras desde la parroquia de Traba.
El recorrido está marcado por una costa escabrosa, casi tortuosa, que mezcla entrantes y salientes con pequeñas calitas paradisíacas. Esta es la playa de Rebordelo, una alternativa menos concurrida para disfrutar de la tranquilidad de esta costa agitada. Punta Mundiña es una muestra perfecta de este litoral escarpado, adornado con islotes y furnas, como estas Furna dos Bolos y Mundiña.
Y la playa das vacas, que se esconde coqueta entre un frondoso bosque de pinos. El paisaje cambia por completo al llegar a la parroquia de Cánduas. Los fuertes vientos que azotan esta costa han convertido este monte en el Monte Branco, con una enorme lengua de arena, conocida como A Barra que baja hasta el río formando el hermoso estuario del río Anllóns.
Son cuatro kilómetros de humedal, un espacio protegido de interés ecológico que comprende marisma, llanura intermareal y dunas.
Desde aquí divisamos ya la playa de Balarés, una de las más conocidas del municipio, porque su situación es privilegiada en esta zona de vientos inclementes.
Casi llegando a Corme hacemos una última parada en la Playa da Ermida, que debe su nombre a la ermita que existió en esta isla da estrela. Un islote que albergó en el pasado un castro. Fue lugar de sacrificios a los dioses y de descanso de cadáveres anónimos que devolvía el mar.
Corme es villa de lobos de mar, con alma marinera y espíritu atlántico.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook