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EL RIO DE LA FRAGA

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Unos de los parajes más increíbles de toda Europa: As Fragas do Eume.

Iniciamos este recorrido en uno de los trayectos semiocultos por la fraga fantástica, el bosque animado que crece frondoso en el entorno misterioso de Caaveiro, el monasterio de San Rosendo. La Fraga y el río son un binomio de belleza única e ilimitada que se nos aparece entre nieblas matinales rotas al mediodía por el sol de verano.

 
Cuenta la leyenda, que cuando Dios creó los tres ríos que nacen en el Xistral, les prometió un hombre al que llegase primero al mar. El Eume traicionado por el Landro y el Masma, que lo dejaron durmiendo, cruzó valles y montañas para ganar. Y de ahí, que su cauce sea bravo y agreste.
El Eume es el río de la Fraga. Sus aguas discurren a lo largo de 84 kilómetros, por uno de los parajes más increíbles de toda Europa: As Fragas do Eume.
La variedad de especies arbóreas y vegetales que se extienden a lo largo de más de 9000 hectáreas han convertido este bosque animado, en uno de los ecosistemas más apreciados en todo el mundo.
No en vano, en 1997 este bosque atlántico se ha declarado Parque Natural. Un espacio protegido con muchos rincones agradables para visitar. Como puede ser, el misterioso monasterio de Caaveiro.
Hoy, se yergue solitario y abandonado. Pero sus muros podrían contarnos miles de historias. Se estableció en el año 934 para acoger a los anacoretas que vivían dispersos en la zona. Y alcanzó gran poder en el siglo XVII y XVIII. Llegando a lograr la categoría de Real Colegiata. El conjunto fue declarado monumento histórico-artístico por su importancia arquitectónica.
Bajo estos muros pétreos, sigue el Eume su camino abriéndose paso entre el espesor del bosque. Sus aguas se quejan porque ya no doblan las campanas del viejo monasterio.
Mientras, un ir y venir de gente se sumerge en la fraga del misterio. Porque los senderos del bosque, conducen hacia lo natural.
Y el Eume continúa su viaje hasta la ría. Donde, más adelante, descubriremos la villa medieval de Pontedeume. Entretanto, el río de la Fraga se desliza hasta el punto donde su dulzura expira en el mar.


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