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COSTA DE AGUJA

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Rumbo a mar abierto aparece ante nosotros la confluencia del Atlántico y el Cantábrico y emergen las rocas de aguja Os Aguillóns.

Allá donde se funden Los Dos Mares es el Cabo Ortegal y frente a su faro, donde se produce la diaria ceremonia de la fusión del Atlántico y el Cantábrico. Esto es, Os Aguillóns. Navegar entre ellos es riesgo que asumen los marineros de Cariño para capturar el mejor pescado y marisco.

 
Desde A Capelada, descendemos por tierra hasta Cariño, en busca de su Costa de Aguja; a medida que bajamos, la Villa se nos aparece como incrustada en un paisaje de belleza inigualable.
Es luz. Él ilumina la costa, para dar vida. No tiene mucho más que una veintena de años pero aún así, podría contarnos muchas historias. Altivo y colorista él es el testigo constante, de uno de los paisajes más accidentados de toda Europa. Estamos en os Aguillóns. En Cabo Ortegal.
Desde aquí, serpenteando la costa brava y agreste llegamos hasta Cariño. Desde donde partimos en una embarcación, para observar estos riscos desde otra perspectiva. Porque en este punto, entre estas rocas fieras y orgullosas, en esta agua, los dos mares,Atlántico y Cantábrico, se funden.
Navegar entre os Aguillóns es muy arriesgado. La costa es abrupta y el mar está picado. Aún así, los marineros de Cariño faenan a diario en estas aguas. La pesca y el marisqueo son su recurso primordial. Y las artes que más se practican: el pincho y el cerco. Tras el trasiego de un día de faena regresamos a puerto. En el, pequeñas embarcaciones descansan al atardecer después de una larga jornada de trabajo.
Y con la llegada de la mañana dejamos el entorno urbano de Cariño y visitamos algunas de sus playas. Figueiras o Fornos son una buena alternativa. Sus aguas turquesa y verde varían de tonalidad, dependiendo de la luz solar.
Una vez que hemos descansado decidimos subir hasta el mirador de Miranda. Desde donde tenemos una vista maravillosa de la costa hasta la ría de Ortigueira. Es precisamente ahí, donde descubrimos la marisma de Ladrido. Uno de los humedales más importantes de Galicia, y de los gozan de un mayor reconocimiento a nivel mundial.
Su variada fauna y flora le ha servido para que haya sido declarada espacio de interés científico natural. Aquí, desembocan los ríos Mera y Ladrido.
El estuario comprende extensas planicies intermareales de fango y arena. Y a lo largo de sus casi 3000 hectáreas de superficie hay muchos escondites por descubrir.
La costa de aguja como ven, es costa de contrastes, donde lo agreste coexiste con la ría más serena.


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