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Los Ríos del Oro

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El agua de los ríos que Rosalía convirtió en poema, sigue siendo protagonista del paisaje berciano y del gallego.

En las losas de piedra de las antiguas calzadas está escrita una buena parte de nuestra historia, porque aún hoy atraviesan los “ríos del oro”, con puentes que sobrevivieron a través del tiempo.

 
Ya están comprobando a lo largo del programa la cantidad de factores que unen y separan estos dos paisajes. Pero uno de los elementos más importantes de unión entre el Bierzo y Galicia es el agua. El agua de los ríos gallegos de Rosalía y de las canciones bercianas de Amancio Prada.
El agua que marca paisajes imponentes como el de las médulas, aunque ayudada por la mano romana. Paisajes como el que forma el Sil en su caminar solitario e incansable atravesando aldeas, villas y comarcas.
El Sil rivaliza con el Miño en importancia, y aunque éste es el que se lleva la fama, dicen que es el Sil el que lleva el agua. Aguas que forman espectáculo, un cañón que abre la tierra como una herida, que marca fronteras y que abre la puerta al país de los mil ríos.
Lo hemos visto jugando con reflejos en embalses que alimentan tierras, como el de San Martiño, regando viñas que concederán el preciado godello, el oro de la tierra. Porque este es el río del oro, el que removieron una y otra vez en busca de las preciadas pepitas doradas.
Lo seguimos hasta el Barco de Valdeorras, donde más tranquilo y sereno se divierte con las barcas del malecón. Desde aquí camina recuperando el aliento hacia la zona fronteriza.
El Puente de Domingo Flórez marca el límite, a la izquierda es Galicia, el pueblo de Quereño, municipio de Rubiá, y a la derecha ya es provincia de León. Aunque el Sil no entiende de fronteras y toma fuerza rápidamente para adentrarse en tierras castellanas.
Desde las montañas que forman estas tierras bajan pequeños ríos para alimentar al grande y juntar fuerzas.
Descubrimos el rio Selmo en Friera, donde se une al Sil para hacerse más poderoso. En Villafranca del Bierzo, el Valcarce cede sus aguas al Turbia para cobrar potencia y juntos hacer el camino. Los buscamos unidos ya en Villadepalos, donde descubrimos que efectivamente la unión hace la fuerza.
El Burbia es ya un río de caudal generoso. Su sonido nos paraliza, y decidimos quedarnos a escuchar las historias que nos cuenta de su paso por el Bierzo y por Galicia, donde todos le admiran porque ya se ha convertido en el Sil, el conocido como el río del oro.


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