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LAS TASCAS DE LA CULTURA

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¡Que mejor lugar para degustar una buena tapa de pulpo que las tascas!

Tenían y tienen los artistas gallegos mucho de tabernarios. La gente del arte y de las letras de este País, es conversadora y sociable; y aún hay quien mantiene encendida la llama de la tertulia, para lo que busca taberna o café apropiados, según sea mediodía o medianoche.

 
Estas tascas del pulpo son también las tascas de la cultura, los centros de artes y ciencias de este país.
Eligio era el nombre de aquel personaje que compró una tasca y la convirtió en refugio de escritores, arquitectos, periodistas...
Urbano Lugrís evocaba a su fallecida esposa mientras Plácido Castro participaba en una de las muchas tertulias que se organizaban desde 1923.
Esta taberna, en la Travesía de la Aurora, en Vigo servía unas deliciosas tapas de pulpo y pimientos de Padrón, que mitigaban los efectos del vino de Leiro que traía su dueño y a su alrededor surgían las mejores conversaciones entre las mentes pensantes del país. Hoy en día Carlos, yerno de Eligio, mantiene encendido el espíritu con el que nació esta Taberna del Eligio. Abogados, arquitectos, intelectuales gentes de buena conversación, continuan el ambiente intelectual de aquellos años 20, en la taberna más antigua de la ciudad.
A su lado en ?La Viuda?, hoy ya cerrada, la tertulia se cambiaba por la musica de A Roda, que también eran asiduos del bar Roucos, y que aún lo son, como nos demuestra Jose Luis.
Un lugar de parada obligada de artistas que pasaban por las noches de sábado en el Nova Olimpia. Y de Laxeiro, que se hospedaba en el Hotel Bahía, y paseando descubrió el Roucos y lo convirtió en uno de sus puntos habituales, llegó incluso a tocar la flauta Junto a Julio Iglesias. Y era lugar de reunión de escritores, periodistas, e intelectuales que venían a comer el pulpo que servía Sirita, o a ver el mar, cuando se veía, como Conde Corbal.
Es el ambiente del desaparecido café Goya de Vigo, de Laxeiro y Blanco Amor, del Kiosco das almas perdidas, el preferido de Ferrín, o del Derby santiagués, de conversación pausada e interesante, de agitado debate, de cante, vino o café, son las tascas de la cultura que guardan entre sus piedras algunos de los mejores momentos de nuestra historia popular.


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