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VUELTA A GALICIA COMIENDO EL PULPO

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El pulpo es plato de fiesta, de romería.

Entre la antigua feria y el mercadillo actual hay algo en común: la imagen de la cocinera cortando el pulpo cocido en recipiente de cobre con leña de Carballo. El pulpo a feira era el elemento esencial gastronómico de las ferias de antaño y sigue siendo sabroso y apreciado manjar en las fiestas de hoy, que no se concibe Romería sin pulpeira.

 
La feria es la máxima expresión económica de las villas que aún hoy gozan de una gran popularidad.
Y fueron las viejas ferias, las de siempre, el punto de encuentro de una sociedad gallega que prácticamente está en el olvido o en aquel cine de Gil de principios del siglo XX.
Las ferias se llenaban lentamente, y pronto empezaban los tratos de los que tanto gusta el gallego; un ?tipo? dialéctico y amigo de buscar 7 rostros a la verdad más nítida. Se daban palabras y después se matizaban, se partían las diferencias... y al final la vaca o el caballo cambiaban de dueño.
Ocasión propicia para vender, comprar, intercambiar, conocer, mejorar,...Es de suponer que había incluso gremios y grupos de gentes que hacían de las ferias su forma de vida. Perseguían la estela que los ?almanaques de cocina? dejaban por los caminos, viajaban de pueblo en pueblo con las mercancías que otros necesitaban comprar. Todos compraban o vendían, formaban parte de un acontecimiento más necesario que lúdico. El que vendía ajos, compraba arenques...el que vendía arenques necesitaba herrar la mula, el herrero compraba una vaca, y el que la vendía, compraba tres gallinas. Variados productos de la tierra se ponían a la venta. Así funcionaba la economía. Que casi todas las ferias tuvieran lugar en otoño, no era casual.
Finalizados los tratos venia la hora de comer; las pulpeiras de Sarria, de Lalín o de O Carballiño cortaban el pulpo que sacaban de las grandes ollas de cobre... bien cocido y aceitado; con pan de trigo del país, el pulpo, contentaba la gula del gallego feriante.
Las ferias de ahora poco tienen que ver con la venta de ganado, verduras y útiles del campo... parecen ya más unos grandes almacenes al aire libre. Ropa, muebles, complementos, ropa de casa. Puedes encontrar entre sus puestos casi cualquier cosa.
Pero entre la antigua feria y los mercadillos que hoy hacen homenaje de estos emblemáticos puntos de encuentro hay algo en común: ese rincón en el que se sigue cociendo el afamado ?pulpo á feira?.
Esa es la forma más típica de preparar el pulpo en Galicia. Tanto es así que a este plato se le conoce en el resto de España como pulpo a la gallega. Lo cierto es que no hay reunión, romería o feira que se precie, en cualquier ciudad, pueblo o aldea de Galicia que no cuente con su lugar para comer el buen pulpo.
Al igual que el fuelle de una gaita anunciaba y anuncia la esperada romería, el pulpo a feira fue el elemento esencial gastronómico de las ferías de antaño y sigue siendo el más sabroso y apreciado manjar de las fiestas de hoy.
La feria del Pulpo de O Carballiño, la de Carballeda, Sardiñeiro, ... y como no...¿quien no ha comido el tierno aromático y sabroso pulpo del San Froilán...? La gran Fiesta lucense es fiesta romería, gastronomía y concierto... ¡todo a lo grande! Como las casetas para comer el pulpo con la familia y con los amigos ya dentro de pocas semanas. Mientras son muchos los lugares donde la cazuela de cobre se usa durante el fin de semana a manos de las mejores pulpeiras.
Y es que al gallego, como al que viene de fuera, le gusta el buen comer... y el pulpo es un plato más que acertado (ya hace 125 anos los arrieros maragatos lo compraban en las ferias de ganado coruñesas en grandes cantidades para prepararlos con aceite y pimentón que traían.)
Hoy no hace falta desplazarse muy lejos ni esperar al otoño de San Froilán para comerlo. Porque el más sabroso pulpo se cría en nuestras costas, se empezó a cocinar en el interior y comer lo podemos comer en cualquier rincón gallego.


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