Mapa de recursos


En la Montaña

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

Lugo y Ourense se reparten la belleza de la montaña gallega.

Las cumbres gallegas son óptimas para quienes gustan de tocar techo sin riesgos, porque están al alcance de deportistas o de simples turistas ávidos de paisaje. A pié, a caballo o en vehículos todo-terreno llegaremos a paraísos poco frecuentados siguiendo senderos cargados de historia.

 
El Mayor placer que nos ofrece la montaña es la sensación de que a cada instante vamos a descubrir algo nuevo.
Lugo y Ourense se reparten la belleza de la montaña gallega: cumbres cubiertas de pastos, bosques autóctonos, valles profundos? es el mejor modo de descubrir el techo de Galicia, el escondite del lobo, o pueblos auténticos perdidos en medio de ésta que es una lección natural para quienes gustan de conocer el más representativo medio natural gallego sin riesgos.
Porque este sistema montañoso está al alcance de los mejores deportistas y también de los simples turistas ávidos de paisaje.
A pie, a caballo? en todo terreno?podremos llegar a estos paraísos poco frecuentados. En Lugo por ejemplo encontraremos el contraste de lo más ancestral de Os Ancares con el renacido paisaje del Courel.
Los Ancares son casi 13.000 hectáreas de Reserva Nacional. Y tan sólo con adentrarse un poco comprobamos la gran variedad de vegetación que posee: extensas comunidades de carballos, abedules, castaños? un admirable manto vegetal, complementario, eso sí, del mejor ejemplo de bosque eurosiberiano.
Es el escondite del turismo respetuoso que busca la autenticidad y no cabe duda de que aquí la encuentra. Es el territorio del urogallo y del oso pardo. La sierra que todavía conserva conjuntos importantes de pallozas que nos hablan de otras épocas y del origen de la vida humana en estas alturas.
El Courel bien puede ser esa prolongación de la Cordillera Cantábrica. Una zona digna de conocer por sus más de 30 cascadas, 25 castros, 18 cuevas y más de 800 especies botánicas.
Por eso, para muchos es el más emblemático de los espacios naturales de Galicia. Ya Uxío Novoneyra veía aquí, uno de los míticos lugares de la botánica gallega, de hecho fue él quien se encargó de inmortalizar estas altas cumbres para nuestra literatura. Y no es de extrañar pues, por poner otro ejemplo de la autenticidad de esta zona, ocupa un lugar privilegiado, la Devesa da Nogueira, uno de los mejores bosques de toda la península que bien merece el trato de inigualable patrimonio natural.
No menos opciones para disfrutar del paisaje de altura, se nos presentan en el sistema montañoso de la parte orensana: tres grandes escondites de montaña y un gran bosque encantado.
Trevinca defiende el punto más alto de Galicia con unos 2.200 metros, por algo le llaman el techo gallego, el pico altanero que corona estas tierras y a la vez nos hermana con nuestros vecinos bercianos.
Su carta de presentación no deja que desear: valles de origen glaciar, magníficos bosques centenarios y algunos de los mejores ecosistemas subalpinos de Galicia. Dicen, además, que es la ubicación perfecta para la que podría ser la más importante estación de esquí de todo el norte peninsular.
Aunque por el momento, Manzaneda es la única estación de montaña de Galicia, una buena alternativa en cualquier época del año. El esquí y la nieve en los meses de invierno y múltiples deportes de aventura durante el resto del año.
En una aventura también se puede convertir nuestra visita al Xurés. El Xurés ourensano hace frontera con Portugal. Y desde ahí, desde lo más alto percibimos que este paisaje de piedra es la pared de un mar de interior, de las aguas embalsadas de Lindoso y Las Conchas. Donde además descubriremos el escondite perfecto de parte de nuestra historia.
Y ya el final del trayecto de montaña nos lleva a ese que ?llaman? bosque encantado, al Invernadoiro. Nos encontramos ante un paraje sublime de casi 6.000 hectáreas. El singular clima mediterráneo de estos montes nos permite ver casi de todo: fragas en la orilla de los ríos, pinos silvestres, árboles centenarios, especies con influencia oceánica?
En definitiva tesoros que también en cualquier otro rincón de montaña tienen vida y un nombre propio.


Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook