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A las Orillas del Sar

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Sus aguas han inspirado uno de los poemarios más conocidos de la romántica Rosalia.

Nace el Sar en Bando, en las proximidades de Santiago. Y debe hacerlo con vocación peregrina, puesto que bordea la ciudad del Apóstol, en donde tiene colegiata propia, magnífica, aunque poco frecuentada por el turismo.

 
No es el más popular aunque sus aguas hayan inspirado uno de los poemarios más conocidos de la romántica Rosalia. Hablamos del río Sar. El río peregrino que nace en tierras de Compostela y transcurre por el verde valle de Ames, Brión, Dodro, Padrón y Rois.
Es río de ciudad y de aldea. Brota en Bande no muy lejos de este lugar, donde nosotros nos paramos para contemplar el estupendo puente romano, y la colegiata de Santa María del Real, más conocida como la Colegiata del Sar. Una magnífica joya del románico del siglo XII.
De Santiago nos sumergimos de lleno en el interior. Las aguas del Sar y su caudal nos descubren lugares tan singulares como esta aldea de Codesido en el municipio de Rois. Si seguimos al río peregrino llegamos cual ánade se tratara hasta Padrón, donde nos detenemos. Su nombre dicen que provienen de ?pedrón?. Por esta piedra que simboliza donde supuestamente amarró la barca que trasladó el cuerpo del Apóstol Santiago. Cruzamos el puente. Y avistamos la fuente del Carmen, primer vínculo que hace referencia a la leyenda del Apóstol. Ahí vemos grabada como la embarcación del santo llegó río arriba, hasta esta costa.
Siguiendo la enlosada cuesta subimos al Convento. Está construido sobre la roca granítica, de la ladera del monte de San Gregorio. Y desde su atrio contemplamos una vista planimétrica de la ciudad y sus aledaños.
Bajamos para descubrir la villa. Y nos perdemos por sus recodos, sus plazas, sus calles, su vida. Padrón como vemos ha sido desde antaño tierra vinculada a Santiago y ciudad de paso para los peregrinos.
Antes de encontrarnos de nuevo con el Sar, tenemos que hacer una parada imprescindible en la Casa de la poeta Rosalía de Castro. La cual compuso unos maravillosos versos sobre este río de vida. En su dormitorio vemos la ventana desde donde lo contemplaba.
Y es que en Padrón muere el Sar. El río peregrino se entrega al Ulla, el río del Apóstol. Y aquí, a su orilla, rodeados por las primeras brumas de la noche, nosotros les dejamos para que sigan descubriendo otros románicos lugares de nuestra bien querida tierra.


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