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El Sonido de la Tierra

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Las bandas de música nacen en Galicia de la iniciativa y la creatividad de la gente.

Las bandas tienen su origen en los entornos parroquiales y surgen con la frescura popular y sin la ayuda oficial. Han nacido para la fiesta. Para la religiosa y para la pagana. Para la procesión y sobre todo para sesión vermouth. Aunque, en algunos lugares, también para la verbena.

 
La música forma parte de nuestras tradiciones, de nuestras raíces. Una muestra de creatividad son las bandas. Cercanas a la gente son un signo identificador del pueblo.
Las bandas populares surgen en entornos parroquiales. Su esencia está de la frescura popular. Lejos de pretensiones oficiales nacen para la fiesta. Para el entretenimiento y la divulgación cultural.
Las bandas surgen hace unos 140 años en Galicia. Los procesos migratorios a América y la guerra civil contribuyeron a que la cantidad de músicos se redujese. Sin embargo, en los últimos 25 años todo ha cambiado. Actualmente, podemos afirmar que hay más de 6.000 personas que tocan en alguna banda.
Uno de esos músicos es Pepe. A sus 70 años lleva 60 tocando en la Banda Unión de Guláns. Una de las más antiguas de Galicia. Sus antepasados fueron los fundadores. Y toda su familia lleva en las venas la tradición musical.
Música que,- según Pepe-, es su pasión, porque después de tantos años sigue sacando tiempo para ella a pesar de lo sacrificado que resulta la vida en el campo. Agricultor también es Manolo, más conocido como Chuco. Es más joven que Pepe, pero al igual que él, es otro veterano de la banda de Guláns. 50 años de experiencia tocando dan para mucho.
Chuco es vitalidad pura. Sus ojos cuentan miles de historias. Sus manos no paran. Cada pliegue de su piel da cuenta de una vida de sacrificio. Sin embargo, a media tarde todo se transforma. Cambia su hazada por el saxo. Y el sonido de la tierra fluye. Pero para llegar a tocar así, antes no lo tenían tan fácil. Tanto Chuco como Pepe recuerdan como empezaron a tocar. Como fue el comienzo de la banda de Guláns. De aquella no había conservatorios ni escuelas, la tradición se transmitía de boca a boca y los encargados de enseñar a los más jóvenes eran los mayores.
Mayores como Pepe que ha enseñado a muchos el noble arte de la música. Música que ahora al igual que Chuco comparten con los otros cada viernes. Es el ensayo de la banda de Gulans. El momento, de la evasión.
Y es que la aparición de las bandas supuso acercar el conocimiento del lenguaje musical a la gente de la calle. Hoy, las rudimentarias academias se transformaron en auténticos centros de enseñanza musical: Las escuelas de música y los conservatorios. Base todos ellos de donde han partido y surgen día a día, grandes promesas del panorama musical. Y es que escuchar a una banda es algo mágico. Sobre todo en las tardes de verano, delante de una pinta, en cualquiera de nuestras villas. Es el momento ideal para relajarnos y dejarnos llevar por el sonido de la tierra.


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