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CAMBADOS, ANTIGUA Y SEÑORIAL

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Una villa señorial con un casco viejo que merece un recorrido con calma.

Subiendo por la ribeira de Fefiñáns, donde está el parador de Turismo, ubicado en el Pazo de Bazán, hasta una de las Plazas más bellas del sur de Galicia, en la que Iglesia, Pazo y Jardín forman un conjunto que causa admiración a propios y extraños.

 
Estamos en Cambados. Sus calles empedradas y sus abundantes pazos dejan claro que esta villa se ha ganado a pulso su título de Muy Real Villa, otorgado por Fernando II en el siglo XII.
A lo largo de un paseo por su centro histórico y su zona monumental y marítima las mostraremos los rincones con encanto de esta localidad costera, impulsora del mejor albariño, que todos los años tiene su gran fiesta en el primer fin de semana de Agosto.
Nos encontramos en pleno centro con el paseo de la Calzada. A su lado, el Pazo de Bazán, del que sólo se conserva parte de su estructura y algunos árboles, es ahora el Parador Nacional de Turismo, con el nombre de Parador del albariño.
Si seguimos la calle del Príncipe llegaremos a la plaza de la leña donde se encuentra el pazo de Torrado, obra del siglo XIII.
Podremos pasear también por la calle Real, hasta llegar a la Plaza de Fefiñáns. Aquí se asienta el pazo más representativo de la villa, un armonioso conjunto de plaza y palacio que fue construido en el siglo XVII. Valle Inclán conoció este lugar siendo niño y de vuelta a Galicia, se instaló en esta casa. Fefiñáns fue para él lo que hoy es para nosotros, un remanso de paz.
En la actualidad acoge una de las más antiguas bodegas de la zona. Al otro lado de la plaza se halla la iglesia de san benito, con sus torres de estilo churrigueresco. Si nos acercamos a la calle Hospital veremos otro pazo, el de Molto y la capilla del hospital, que hoy en día es la iglesia de la villa.
Otra pazo más se una a la amplia lista que acumula Cambados, prueba de las pasadas grandezas de un pueblo pobre y marinero.
Pasear, como decíamos, por cualquiera de sus calles, es también disfrutar de un encuentro con su vida cotidiana.
Así otras plazas como la del Cruceiro y la de las Rodas, y las casonas de la calle de San Gregorio salpican nos salpican de magia.
El barrio de Santo tomé nos recibe con su alameda y otro pazo, el de Montesacro, que en la actualidad es el asilo de ancianos.
Si seguimos nuestra visita, la torre de San Sadurniño nos llama la atención. Gracias a esta construcción los cambadeses pudieron defenderse, a partir del siglo X, de los saqueos de de los vikingos de los ataques de los musulmanes.
Y desde aquí no podremos dejar de mirar a nuestra ría de Arousa, que al atardecer se vuelve oro.


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