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EL ESPEJO ATLÁNTICO

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Malpica de Bergantiños, la imagen del pueblo marinero por excelencia.

El mar marca el ritmo y Malpica lo sigue. El puerto genera riqueza y preocupaciones a pares. Porque no hay trabajo mas inestable como el que depende del clima… El oficio marinero es uno de ellos.

 
Sin embargo, este es un lugar lleno de vida, poblado por buena gente, acostumbrada a luchar contra los elementos y contra el que llaman ?mar de la muerte?.
Malpica es villa marinera de gran tradición y los pescados y mariscos de su lonja tienen fama más allá de la comarca.
Por eso no es extraño encontrar a gente que viene hasta aquí solo para disfrutar de la descarga, de la venta a viva voz, y de la exquisitez y frescura de los productos.
Sí. Hemos tocado un puerto muy singular. En él encontramos oficios en peligro de extinción, como el de redeiras. Las mujeres de esta villa lo han sido generación tras generación. Y es de una gran plasticidad contemplar el vértigo de su trabajo en un entorno tan bello, en pleno dique.
Coser redes es complejo y el aprendizaje requiere tiempo. Las redeiras son un eslabón de la cadena portuaria, a veces, no lo suficientemente apreciado. Porque estas ?costureras del mar? también sufren los avatares del sector.
Este puerto, singular como decíamos, aún tiene taxista de agua. El ?botero? es el encargado de trasladar a personas y material hasta los barcos de cerco. Porque el mar es a veces tan vivo que se ven obligados a fondear lejos. Les cobra, por este transporte, el uno por ciento de las capturas.
El mar es consustancial con Malpica y su primer factor económico. En mayor o menor medida, no hay familia que no dependa de él.
Y el mar, naturalmente, es su principal atractivo. Sus playas y paisajes son todo un referente en la Costa da Morte.
Pero en Malpica, hay que adentrarse también en su interior. Estas tierras llevan miles de años habitadas, como prueba esta Pedra da Arca: un dolmen que sufrió, en los años cincuenta, la barbarie de un vecino que lo dinamitó para llevarse parte de la losa. La marca dejada por el barreno aún se distingue con claridad.
De la época medieval son las Torres de Mens, restos de una antigua fortaleza de los Condes de Altamira que derribaron los Irmandiños, y que fue posteriormente reconstruida.
Frente a ella, la iglesia de Santiago es monumento nacional que data del siglo X. El templo actual cuenta con tres naves y sus correspondientes ábsides.
Otra parroquia que debemos visitar en Malpica es la de Buño, donde aún habitan los Oleiros mas afamados de Galicia. La alfarería de Buño está documentada desde el siglo XVI y goza aún de gran prestigio.
Esta visita a Malpica hemos de terminarla mirando al mar, en uno de los lugares mas privilegiados de la Costa da Morte. La Punta de San Adrián cuenta con la referencia del Faro Nariga, concebido como un sólido barco de piedra por el arquitecto Cesar Portela. Encara el bravo océano y mira de reojo a las Illas Sisargas?
Este es el lugar ideal para vivir un apocalíptico atardecer.


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