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Bosques de Leyenda

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Seguimos los senderos que nos llevan hasta los bosques fantásticos donde se esconden los misterios.

Penetramos en el interior del bosque cuando se pone el traje multicolor, por encima de un verdoso tapiz de maravillosas degradaciones. En ese momento la luz obtiene del entorno los irrepetibles colores de la estación primaveral.

 
Amanece con bruma mansa que encharca la tierra. A través de ella penetra el sol tìmido que matiza las perspectivas. Clarea más allá del mediodía entre los trinos de los pájaros. A veces, por la tarde, el verde se vuelve plomizo por la lluvia.
Pero todo es más hermoso cuando aparece sobre el cielo el rojo gastado de los largos atardeceres.
En la primavera todo se anima en este bosque, el mismo que inspiró a Wenceslao Fernández Flórez, y también a aquel que los Celtas llamaron Lubre y convirtieron en sagrado.
Crecen en él flores de extrañas formas abrazadas a líquenes misteriosos. Y a su lado, helechos de ascendencia milenaria que esconden las casas de los gnomos. Esta es la fraga, es el bosque bello y misterioso propio de la tierra fantástica de la Galicia más interior.
Hay otros bosque se ladera, crecidos entre prados y cultivos que llamamos soutos. Crecen en ellos los castaños que dan frutos en otoño y en la primavera aún se presentan desnudos de hojas y erizos.
Dicen que estos bosques llegaron a cubrir todo el país cuando el territorio era solo de los galaicos. Seguro que en aquella época eran también extensos los bosques de ribera crecidos junto a los ríos con madera de bidueiro.
La magia y la fantasía de esta tierra convierten todos estos bosques en espacios de leyenda.


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