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Los Pueblos Limicos

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Esta sierra tomó el nombre de San Mamede al que se le dedicó una capilla en la cumbre.

La Sierra es la atalaya que alcanza por un lado las cumbres del techo de Galicia, el Fial das Corzas do Invernandeiro y la Cabeza Grade. Por otro la llanura de Antela donde resurge la antigua laguna. Un paisaje que surcan mil torrentes y en el que nace ríos grandes como el Arnoia o el Limia.

 
Esta Santa Sierra ha tomado el nombre de San Mamede, al que ha dedicado capilla en lo alto de la cumbre, para que acudan romeros cuando el verano haga posible la claridad en la colina. .
Esta Sierra que respiramos ofrece hacia el sur un paisaje dominante, que surcan mil torrentes y en el que también nacen ríos grandes, como el Arnoia y el Limia.
El Arnoia lo hace en Rebordechao y el Limia en Paradiña Y ambos se rehuyen, buscando valles diferentes, de Galicia y de Portugal. .
La Sierra Santa es atalaya que alcanza en su perspectiva, por un lado, las cumbres del Techo de Galicia: el Fial das Corzas del Invernadeiro, y la Cabeza Grande.
Y por el otro, la planicie de Antela, en la que resurge la antigua Laguna de la leyenda romana. Entre San Mamede y el Xurés, existe un trayecto sin fin en el que aún es posible sentir la completa paz de los árboles centenarios y contemplar el vuelo del ave en libertad, sin mas revelaciones que los colores de todo cuanto existe en este espacio único.
El blanco de la cumbre nevada. El verde de la hierba que crece a su aire en la ladera. La transparencia de las danzarinas aguas. El fulgor de las estrellas del río. Y los ocres del invierno sobre los árboles, que se alzan entre los grises de la niebla.
Al final del camino, el arco iris construirá pirámides de luz en la profundidad del paisaje.
Estaremos entonces en la otra sierra: la que llamamos del Xurés, territorio compartido con el Portugal del norte.
Entre San Mamede y el Xurés, precisamos el tranquilo paso de un caminante perdido en el tiempo, para proclamar la belleza de la tierra que esta vez respiramos.


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