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CAMINO VERDE

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Seguimos el curso del Lérez entre Ponte Bora y a Moureira.

Los ríos de la proximidad imponen la ruta que nos llevará a conocer algunos de los lugares más interesantes y atractivos de la Pontevedra verde; paraísos aún poco conocidos incluso para quienes habitan en la capital.

 
El Lérez y otros cursos nos sirven de perfecta excusa para conocer algunos de los lugares más atractivos de la periferia pontevedresa.
El entorno urbano del Lérez es un punto de encuentro de los pontevedreses con este mar medio dulce y medio salado. Un paseo de sabores que a ambos lados del Río ha ganado en presencia. Los espacios se identifican con la nueva corriente de lo que llamamos turismo verde; aunque realmente caminamos por una de las vías romanas antoninas, al pie del Medieval Camino de Santiago.
El Lérez busca la ciudad que le debe el nombre desde Cerdedo. Y siguiendo su curso encontramos verdaderas huellas de esta historia; puentes como el de Pedre que pervive atravesado por una calzada romana o el de San Antón que además de belleza arquitectónica conserva todavía leyendas entre el verde de sus arcadas.
Son pocos los que todavía atreven a adentrarse hasta Bora si no es por carretera, aquí el paisaje es más auténtico con bordes de robledas y otros árboles de ribera que definen claramente los llamados salones del Lérez.
El entorno es de encuentros de hadas, cascadas esculpidas por el agua y por el paso del tiempo que sirvieron de fuerza motriz a los molinos que nacieron a su paso. No resulta extraño que se esté pensando en crear una senda fluvial que incluirá la rehabilitación de esta significativa muestra etnográfica y que de paso la acerque hasta la zona de Monteporreiro.
Aquí la cita es con la nostalgia y con el que ya antiguamente era el gusto por el bienestar. Es el antiguo balneario de Postillón do Castro el que trata de marcar las distancias y recordarnos que realmente ya estamos cerca del jardín de los artistas. Pero esa es otra visita a la que los acompañaremos más tarde. Ahora, desde la ciudad volvemos sobre pasos peregrinos. Cruzamos la vieja verea de a Canicouva buscando otros lugares históricos. El Camino nos trae hasta Pontesampaio, la excusa perfecta para remontar el río Verdugo.
A veces la arquitectura hace su aportación a la belleza del entorno, la muestra la tenemos en este puente, famoso puente el de Pontesampaio que dio nombre a la famosa batalla contra las tropas napoleónicas del General Ney. Los franceses fueron derrotados con el famoso cañón de palo en 1809 y durante mucho tiempo fue este el símbolo de la Guerra de Independencia.
Los grandes eventos de la historia sucedieron en muchas ocasiones no lejos de un río, es por eso que también el Camino Portugués cruza este otro puente medieval a la altura de Comboa, ya en el municipio de Soutomaior.
Es el Verdugo el que a su paso deja tres cotos, entre ellos el de Pontecaldelas donde sin encontrar la excepción de lo que hasta ahora ha resultado hermoso nos despedimos de estos espacios que nos han regalado hermosas imágenes.


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