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Cerdedo, Espacio Natural

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La etnografía está aquí escrita en piedra y los emblemas de Cerdedo también son de piedra.

Cerdedo ha sido cuna de grandes canteiros que con su buen hacer tradicional, nos han legado magníficas obras en forma de molinos, hórreos, puentes y cruceiros. Las playas fluviales y las rutas de los viejos puentes son una invitación al paseo saludable.

 
Esta es la estampa más simbólica, más conocida de Cerdedo. El hórreo es un elemento etnográfico típico gallego, pero aquí el concepto va más allá. Aquí hay bonitas y cuidadas eiras o agrupaciones de hórreos. En ellas además los vecinos mallaban el centeno.
Estos conjuntos arquitectónicos son un homenaje vivo al trabajo, a los productos de la tierra, y a la necesaria unión de todos los agricultores. Hay tres muy famosos el de Filgueira, el da Eira Grande de Pedre, , y el da Pena.
Pero este municipio en el Centro de Galicia también da otras formas a estos materiales nobles igualmente exquisitas.
Su nombre procede de Cerasetum o lugar de los cerezos muy abundantes en esta zona. Aunque afortunadamente casi todas las especies autóctonas son abundantes, aún no se han rendido a los fáciles encantos del eucalipto y el pino.
Buena madera y también piedra bien trabajada por los canteros tan famosos de esta tierra. Merecen especial atención los fustes de los cruceiros. Piedra en la iglesia parroquial de fachada barroca, también en la iglesia parroquial del siglo XVIII y que goza de buenas vistas, como la de Quireza. Esta iglesia de Santomé es de estilo barroco y neoclásico y no se puede llegar a ella sin pisar las tumbas que la rodean.
En Serrapio también hay un conjunto de capilla barroca y palomar. Piedra por todos lados, de hecho el nombre de Pedre procede de Petrix, lugares construídos sobre terreno pedregoso.
Y seguimos hablando de piedra porque el obradoiro de emprego está enlosando el casco urbano.
Piedra también en los hermosos puentes que permiten el paso sobre el Lérez. El de Pedre de tres arcos, y el del conjunto de san Antón con arcos de medio punto, atravesado por una antigua vía, y rodeado de leyendas como siempre relativas a la fecundidad. Tras pasar sobre sus 31 metros nos encontramos la capilla del siglo XVI y el crucero que como todos los de la zona, destaca por su altura.
La piedra que más nos gustó es la que sustenta al Macizo de Seixo porque gracias a sus alturas pudimos contemplar estas vistas. Y porque no nos atrevimos a más, que desde aquí se lanzan los alumnos de la Escuela municipal de parapente. Los más tranquilos pueden practicar el senderismo por la ruta dePontes do Lérez, y en breve marcarán la del Padre Sarmiento que era natural de aquí.
En las guías hablan de ríos de gran riqueza piscícola, pero hay que verlos de cerca, este de Seixo es totalmente azul, y aseguramos que nunca hemos visto unas aguas más claras. A lo largo del río hay 52 molinos que podrían ser restaurados para formar parte de una espectacular ruta de senderismo, de nuevo la piedra. Además de que para nuestro gusto es más atractivo este río juguetón entre las piedras, que elLérez en sus momentos más mansos. Aunque en verano seguro que se agradece el baño en esta playa fluvial. No podemos decir lo mismo de las minicentrales que han dejado al río sin salmones.
Piedra la de las fachadas de las dos casas de turismo rural. Aún tienen varias lecciones que aprender, pero es la oferta de alojamiento de la zona. La casa A Florinda contempla en primer término la Eira grande de Pedre. La de Quireza va a cambiar de dueños, y está deliciosamente apartada de todo. Habrá en breve una casa más, y otra dedicada al turismo residencial.
Con este patrimonio no es de extrañar que haya asociaciones que lo reclamen, como la de mulleres rurais Espadela que ya celebraron la festa da Vincha, y un justo homenaje a Xosé Ramón Otero Espasandín, natural de Cerdedo. Tuvo que huir de su adorada tierra natal por participar en las Misiones Pedagógicas y vivió por todo el mundo pero sin perder el contacto con la cultura gallega. El Futuro para Cerdedo suena a polígono industrial, y otro más ambicioso junto con Forcarei que se llamaría polígono de Terra de Montes.


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