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El Mar de la Vida

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Visitamos Corme, una villa cargada de leyenda y de belleza, en el corazón atlántico de la Costa da Morte.

El trayecto, desde el Santuario de la Virgen del Faro, está sembrado de hórreos y cruceiros como el de Gondomil, levantado en honor de San Adrián por haber liberado a Corme de una invasión de serpientes. Aunque la definitiva postal de Corme está en Punta Roncudo, donde trabajan los mejores percebeiros del mundo.

 
A finales del 2006 arribó a la costa de Corme un mensaje en una botella. Era de un tal Standley Collymore, el cual buscaba a una compañera bastante especial. Así que veamos lo que nos encontramos por esta zona.
De las aguas del mar nos sumergimos en las del río Anllóns. Estamos en el interior más profundo de Ponteceso. En el molino da Saímia, donde los panaderos y lugareños venían a moler y hacer vida social hasta hace tan solo cuatro años. Un bonito paraje natural para hacer una escapada.
De Corme aldea nos dirigimos hacia Gondomil. Aquí, nos encontramos con el curioso cruceiro Pedra da Serpe. Una curiosa talla en cuya base vemos enroscada una serpiente halada. El monumento, al parecer, se hizo en honor a San Adrián, el cual en tiempos remotos libró a esta población de una plaga de culebras.
Otro lugar mítico de Corme es San Xulián de Brántuas. Donde en 1959 un emigrante agradecido por haberse salvado de una dura enfermedad, mandó construir un monumento en honor al Sagrado Corazón de Jesús. Una curiosa torre esculpida que los de Corme gustan de llamar el Faro, por su increíble altura de 33 metros.
El rural de Corme se escribe en piedra. Una de las aldeas más bonitas que nos hemos encontrado a nuestro paso es esta: A do Roncudo. Donde hacemos una pequeña parada.
A la bajada descubrimos la costa y una curiosa isla. Ya a pie de playa, na Ermida, observamos que este promontorio está unido al litoral por un brazo de tierra. Es la isla Estrella. Dicen que hasta los años 70 la gente traía aquí su ganado para pastar, y lo recogía a la siguiente bajamar.
Enfrente a este arenal vemos la fachada de Corme-Puerto. Esta es la postal más conocida de este pequeño pueblo, donde la actividad pesquera ha sido lo que trajo prosperidad a estas tierras. A principios del siglo XX Corme era el primer puerto español en exportar madera. Sería con la guerra civil y la posterior postguerra cuando el sector cae en una profunda crisis. Que se remonta en los años 90. Este empujón viene dado por la explotación racional y sostenible del percebe.
Hoy no ha sido un buen día en la lonja. Pocos compradores y poco marisco. Lo normal es vender de 300 a 500 kilos por día y esta jornada tan solo han sido 48. El porqué de tan poca actividad lo descubrimos al echar un vistazo a la mar. El temporal azota demasiado fuerte. Por algo, la llaman Costa da Morte.
Visitamos Punta Roncudo. Su faro nos recibe. Y unos afilados acantilados nos recuerdan el por qué esta es la mejor costa percebeira. Dicen que su nombre le viene dado porque aquí el mar ronca al chocar contra las rocas. Hoy está furioso, y el espectáculo resulta fascinante. En nuestro viaje no hemos encontrado esa mujer perfecta para Collymore, pero si terminamos recordando la memoria de aquellos que ya no están. De aquellos que perecieron en este mar de vida y de muerte.


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