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MONUMENTOS NATURALES

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El ser humano sigue rindiéndose ante dos arquitectos. El agua y el viento.

Son lugares y flora que, por su hermosura y especiales características, han sido declarados monumento natural por la Xunta de Galicia. En todo el País solamente hay seis monumentos naturales, pero todos marcan sus diferencias y sus enclaves resultan especialmente hermosos.

 
Con la ayuda del tiempo, han sabido moldear, como un viejo alfarero, la piedra y la tierra de nuestro país. Y nosotros hemos reconocido su trabajo declarando oficialmente su obra monumento natural.
De seis dispone Galicia. Todos salpicados por nuestra geografía convirtiéndose en dignos emblemas de nuestra bella tierra.
El eucaliptal de Chavín, en Viveiro, también conocido como Souto da Retorta nos ofrece un rodal de eucaliptos extraordinario con algún pie de los de mayor envergadura de Europa. Entre entre ellos, el ejemplar conocido como El Abuelo, con un perímetro de 7 metros y una altura de 62. Además del porte y esbeltez de algunos ejemplares destaca su longevidad. Muchos superan los cien años.
La Carballa da Rocha, en Rairiz de Veiga o el Souto de Rozabales, en Manzaneda, nos descubren ejemplares de la misma belleza.
Pero donde los castaños tocan el cielo es en Catasós. Esta parroquia de Lalín presume de un bosque mixto que conserva los ejemplares más altos de Europa, de unos 30 metros de altura y más de 5 de diámetro. Alguno nació antes de la Revolución Industrial y tan sólo el Huracán Hortensia pudo quitarle la vida.
La Familia Quiroga fue su propietaria hasta hace poco. A ella perteneció Emilia Pardo Bazán...y se dice que desde esta ventana, este espectáculo natural podría haberla inspirado para escribir los Pazos de Ulloa.
El paso del tiempo no sólo lo escriben los anillos de un castaño...también se lee en cada línea tallada por el mar y el viento en la pizarra de estas Catedrales de Ribadeo.
Los escultores naturales imprimieron tal cuidado su sobre la roca que además de pasadizos y grutas consiguieron crear arcos que bien podrían levantar una iglesia. Aquí...algunos...intentando imitarles esculpen sus propias catedrales. Pero no sólo el Cantábrico ha sabido hacer su trabajo. El Atlántico ha dibujado la costa ártabra. La de Dexo, comprendida entre el cabo de Mera y el puerto de Lorbé. La singularidad de sus ecosistemas y hábitats y su especial geomorfología y paisaje, la convierten en lugar excepcional.
Igual de increíble es esta punta. La que pronto merecerá la distinción de monumento natural. Espectaculares cuernos de granito bautizan a Pena Corneira. Entre ellos, pequeños bosques de robles y abedules le dan al lugar un aspecto mágico. Según cuenta la leyenda, aquí, en la cumbre, encontraremos escondido un caldero mágico para hacer la "queimada", que, por cierto, esta lleno de oro.
Pero el verdadero tesoro ya lo hemos visto. Todos ellos son formaciones de notoria singularidad, rareza o belleza que merecen ser objeto de protección oficial. Ante imágenes como estas, nos descubrimos. La naturaleza no es tan sólo sabia.


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