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VACACIONES DE SALUD

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Los placeres del agua se nos ofrecen en cualquiera del medio centenar de balnearios que hay en Galicia.

Elegimos Guitiríz para pasar unos días. Nos permite, no solo disfrutar de sus instalaciones, sino también conocer los entornos fluviales de Parga, la villa, y los espacios naturales el municipio al tiempo que su proximidad a Lugo nos permitirá conocer una de las ciudades que mejor los signos de la romanización.

 
Manan desde el interior de la tierra y afloran a la superficie. Y lo hacen sin perder las propiedades beneficiosas para la salud que se les atribuyen desde siempre. Son las fuentes termales y minero-medicinales de las que el suelo gallego está anegado. Se conocen más de trescientas, de las que veinte son empleadas hoy por balnearios.
La cifra es clave porque hace que Galicia sea líder en el pujante sector del turismo de salud. Es la Comunidad con mayor número de establecimientos termales en España. Posee 20 de los 93 que existen.
Clásicos renovados como Mondariz o A Toxa, o más tradicionales como el de Dávila. En cualquiera de las cuatro provincias, la oferta para unos días de vacaciones saludables no puede ser más variada. Y el sector, que sabe de esta riqueza natural, intenta explotarla. Por eso, una mirada a él, nos lo muestra inmerso en un proceso constante de renovación.
Lo comprobamos visitando uno de los clásicos: el balneario de Guitiriz, a tan sólo 800 metros del núcleo urbano de la villa. Construido a principios del siglo XX, su rehabilitación en 2003, lo ha convertido en un moderno conjunto de hotel de cuatro estrellas y 4000 metros cuadrados de balneario con todo tipo de servicios. Todo un paraíso vacacional líquido en el que apetece sumergirse.
Sus tres áreas: una de tratamientos con bañeras de burbujas, cabinas de masaje, algas y fangos; un circuito termal y una zona termolúdica a base de piscinas conjugan a la perfección el nuevo concepto de turismo termal: el que aúna salud, belleza, descanso y ocio.
Frente a él, un campo de golf de nueve hoyos con bosque privado nos deja ver otro cambio importante: el que experimentó el modelo de gestión del sector en la última década. La predominante empresa familiar de origen gallego ha dado paso a grupos empresariales o cadenas hoteleras, que apuestan por la diversificación y el aprovechamiento al máximo del entorno. Un entorno que muchas veces ofrece al visitante también muchos otros atractivos turísticos fuera del balneario que merece la pena descubrir.
En Guitiriz, un paseo nos lleva a otro punto de interés marcado también por las aguas medicinales, en este caso sólo bebibles, y mucho menos optimizadas: la fuente de Pardiñas. Fina que lleva 15 años a su cargo, dice que el goteo de visitantes es menor que hace unos años. Es la otra cara de la moneda del termalismo, la más anclada en la tradición de los baños sólo terapéuticos de antaño.
En Pardiñas acaba la llamada ruta del agua de Guitiriz que comienza a 20 quilómetros en este singular paraje natural de la parroquia de Sambreixo: San Alberte. Se trata de un itinerario de senderismo que trata de enlazar el camino Norte de Santiago con las tres fuentes de aguas medicinales del ayuntamiento, a la vez que nos descubre restos de su pasado y espléndidos espacios naturales, de los que en la zona abundan.
No hay más que visitar el entorno fluvial de Parga, su carballeira y su molino o la Presa de Merra, la legendaria Pena de Roldán o el encoro de San Xoan de Lagostelle que abastece al pueblo.
Dentro o fuera del balneario, el agua nos sumerge en Guitiriz en un remanso de calma y tranquilidad que convierten nuestras vacaciones en un auténtico placer para los cinco sentidos.


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