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EL PARAISO VERDE

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Vamos ahora en busca del verde de la montaña grande de Lugo, los Ancares.

Es la puerta verde. La entrada a una de las sierras más impresionantes. Entre Galicia, León y Asturias se extiende la cordillera de los Ancares, por la que viajaremos para enseñarles solo alguno de los muchos encantos que tiene.

 
Como, por ejemplo, este castillo de Doiras, de donde procedía la hermosa la princesa cierva muerta a manos de su hermano.
Visitamos el extenso municipio de Cervantes, diezmado desde los años 50 y 70 por la emigración, que al parecer, aún sigue padeciendo. Aún así, la mejora de las comunicaciones ha sido decisiva para revitalizar esta zona hoy convertida en un lugar de interés turístico. Donde la mayor parte de su población local vive de la ganadería. Sus núcleos poblacionales se esparcen por este extenso ayuntamiento, y a medida que avanzan podrán ir contemplando diversas aldeas en los valles como Robledo o Moreira; o incluso, en plena ladera de la montaña, como Xantes.
Nuestro viaje nos lleva hasta el pintoresco pueblo do Piornedo. Donde el tiempo parece que se ha detenido. Su mayor atractivo son las emblemáticas pallozas. Una construcción de origen prerromano que ha sido la vivienda tradicional de la gente de este lugar. Presentan una planta circular con techo de colmo y paredes de mampostería, muy propicias para la climatología adversa de esta zona. Si tienen curiosidad por saber como era vivir en ellas, podrán entrar en la palloza museo y allí, recrearse con los detalles de la vida de esta gente. No falta de nada. Y es que en el interior de estas curiosas edificaciones convivían personas y animales. Las pallozas representan un modo de vida que ha perdurado hasta bien entrados los años setenta.
Los hórreos también son muy particulares en esta zona. Se parecen a las pallozas, y antiguamente además de utilizarse cómo despensa, han sido depósito de cadáveres, ya que cuando había mucho temporal no era posible enterrarlos. La única modificación que sufrieron con el paso de los años es que el techo de paja pasó a ser de pizarra.
Si le gusta la montaña los atractivos de este lugar son evidentes. Su masa forestal autóctona es muy rica. No en vano los Ancares son Reserva de la Biosfera. En la parroquia de Donis, nos hemos detenido para contemplar estos castaños centenarios, pero nos han dicho que si siguen hasta Quindós podrán ver hasta carballos milenarios.
Para los amantes del senderismo las cumbres más importantes se alzan imponentes a lo largo de esta extensa sierra.
Nuestra última parada la hacemos en Suarbol, León. Mientras lo contemplamos les contaremos su curiosa historia. El pueblo ha ardido en los años 50, con lo que sus habitantes se han ido a Ponferrada donde se han establecido. Una vez reconstruido, quienes lo han poblado no han sido los leoneses sino los gallegos de Cervantes, por eso si oyen hablar nuestro idioma que no les extrañe.
Y aquí, viendo este hermoso paisaje nos despedimos dos Ancares. El lugar de ideal de los montañistas y de todos aquellos amantes del paisaje verde.


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