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Las Vías Verdes

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Admiramos el paisaje verde, esta vez, desde el tren.

Como hicieron aquellos pioneros que estrenaron el ferrocarril gallego en el 1873, entre la santiaguesa estación de Cornes y la vilagarciana de Carril. Porque vivieron ya entonces una sucesión vertiginosa de verdes entre tierra y mar.

 
Corría el año 1873, cuando Galicia comenzaba a escuchar el pitido del esperado ferrocarril. El primer trayecto fue entre la compostelana estación de Cornes y la de Carril, en Vilagarcía de Arousa.
Queremos rendir nuestro particular homenaje a este medio de transporte y a todas las personas que contribuyeron a su desarrollo. Como los carrilanos, aquellos operarios que trabajaron en la construcción del tramo Zamora ? Ourense, que nos comunicaba con la meseta.
Por ello, nos subimos al tren para conocer Galicia arrullados por un traqueteo evocador de viejas historias.
Desde Compostela tenemos múltiples destinos. Podemos viajar hacia la ciudad herculina. Durante una hora descubriremos la belleza de la tierra verde, impregnada de pequeñas aldeas llenas de encanto.
Pero desde la ciudad universal también podemos realizar el trayecto de aquellos privilegiados que estrenaron la primera línea férrea. De camino a Vilagarcía atravesamos Padrón, paisajes regados por el Ulla o el histórico apeadero de Carril, hoy convertido en Museo.
Desde Vilagarcía de Arousa ponemos rumbo a la ciudad Olívica, pasando por Pontevedra, y Redondela, la villa de los viaductos.
Ya comenzamos a sentir el ajetreo de la ciudad industrial, atravesamos el Puente de Rande, la ría, las bateas.
Pasamos a otro paisaje totalmente distinto, ya que ahora seguimos el curso del Miño hacia Ourense. Por el embalse de Frieira descubrimos lugares de película.
No nos detenemos en la Estación Ourense, así que seguimos ruta y atravesamos Os Peares, donde se juntan los ríos Miño y Sil.
Llegamos a Monforte de Lemos, lugar en el que se escribió buena parte de la historia del ferrocarril en Galicia. Este municipio creció viendo el humo de las viejas locomotoras de vapor como la Mikado. Los monfortinos han devuelto la vida a esta emblemática máquina y ahora tira del hermoso ?Galaico Expreso?, un tren turístico que nos permite recordar tiempos pasados sobre raíles.
Si continuamos nuestro viaje por la Ribeira Sacra, obtenemos unas vistas impresionantes, protagonizadas por las aguas del Sil.
Atravesamos San Miguel de Montefurado, donde podemos contemplar el famoso túnel que nos traslada a la época en la que los romanos buscaban aquí sus pepitas de oro.
Y ahora, acudimos a la estación de Ferrol para subirnos al FEVE, el tren con el recorrido más romántico. Viajamos por la red de vía estrecha más larga de Europa, con 1250 kilómetros.
Desde la ventanilla, admiramos postales de la costa norte gallega, protagonizadas por la ría de Ortigueira, Viveiro o los arenales de las hermosas playas de Foz. A los que les guste disfrutar de los paisajes del tren caminando, les recomendamos que realicen la ruta de senderismo que nos permite recrear aquel trayecto minero existente entre A Ponte Nova y Ribadeo.
Caminando o sobre raíles, da igual, el objetivo ha sido mostrarles otra cara de Galicia.


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