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O CANTAR DO ARRIEIRO

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El arrieiro antiguo oficio que tuvo alta representación en las tierras de Maside.

El desarrollo de Maside se debió, primordialmente a su situación, en un cruce de caminos. Y tal vez por ello hubo en Maside tantos arrieiros, comerciantes que llevaban vino del Ribeiro a las más alejadas villas de Galicia, de las que traían a cambio jamones y objetos diversos.

 
Cruce de caminos crecido al borde la carretera, la vida en el ayuntamiento ourensano de Maside ha sido desde tiempos inmemoriales moldeada por las manos de su gente? Cuna de feriantes y comerciantes, hubo también en la villa buenos maestros artesanos de los que hoy pocos quedan. En su taller de Dacón, Alberto es de los pocos que sigue viviendo aquí de la artesanía.
Una exposición en la casa del Concello nos deja ver el buen hacer que este escultor que aprendió emigrado en un taller de arte funerario en Suiza. Desde 1990 esculpe en madera y en piedra, que conoce bien porque fue también canteiro? aunque, sobre todo en verano, le roban el tiempo los suvenires que vende a tiendas desde Luarca hasta Portugal y, sobre todo, a Santiago.
Cerca del de Alberto, este taller de fuelles es el segundo reducto de lo que queda de artesanía en Maside. Hace más de 100 años, un francés, trabajador del ferrocarril Ourense-Vigo comenzaba aquí con esta actividad que dejó como herencia a su familia. Hace un tiempo se dedicaban a ella casi todos sus miembros. Hoy sólo quedan tres, un bisnieto y dos tataranietos, haciendo unos 12 fuelles por cabeza al día, que venden sobre todo en Ourense, Santiago y Barcelona, donde cuentan los usan para azufrar en los pequeños terrenos de las casas.
Con su gorra, chaqueta negra y su tijera, Antonio, es también uno de los pocos guardines de otro viejo oficio de Maside, el de tratante de ganado.
Decía Pedrayo que no se entendía una feria en Galicia sin la presencia de los masidaos, sobre todo de los parroquianos de Garabarás, la cuna por antonomasia de los tratantes. Pero de haber uno en cada puerta se ha pasado a contar en el ayuntamiento tan sólo a una media docena. El oficio se pierde, al igual que las ferias que antaño eran su escenario preferido para negociar. Hoy ya casi sólo quedan la de Silleda y Chantada.
La elaboración y exportación de géneros de la tierra es la que ha hecho crecer y expandirse a Maside. Del arrieiro, aquel comerciante vendedor a caballo por las villas del género de la tierra que tuvo una posguerra bollante, ya no encontramos más que el canto de su recuerdo? Lo que si queda todavía hoy, en Dacón, es la secuela moderna que dejaron aquí los viejos jamoneros. Este es el almacén de la única jamonería que queda en Maside de las alrededor de 40 que hubo en la década de los 50 y 60.
No es este un pueblo turístico al uso, pero pervive aquí el olor a tradición que merece ser descubierta y a cultura si se busca. Encontraremos en él cuatro ejemplares del románico rural gallego que merecen ser visitados? Un espacio natural, el de O Puzo do Lago, una antigua mina que se dejó de explotar en torno a 1920, envuelto en leyenda.
Rincones que debe uno buscar para empaparse de este pueblo que aún hoy se sigue moviendo al son que marcan las manos de su gente.


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