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BAÑOS DE MOLGAS

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Llegamos a Baños de Molgas, villa balnearia desde la romanización.

Estas aguas manan desde la romanización de Galicia en lo que eran los baños del siglo II después de Cristo. Estamos al pié de la santa sierra, que tomó el nombre de San Mamede, y tiene capilla en la cumbre donde se celebra una veraniega romería anual. Aquí nace el Arnoia, cuyo curso seguimos hoy Desde Galicia Para El Mundo.

 
Un río, el Arnoia, que nos hace peregrinar por el mundo de los placeres visuales? Y unas termas que manan desde la romanización de Galicia dan vida a Baños de Molgas, una de las villas termales gallegas con más pasado.
Enclavado en la carretera general encontramos el eje que aquí lo vertebra todo: el balneario... Construido en 1873, ha sido siempre el principal activo económico de la villa? Los beneficios de su piscina termal, su masaje de chorros y circuito de inhalaciones, lo han erigido como una de las más importantes mecas del turismo de salud.
Las 53 plazas del complejo ofrecen hoy una completa oferta de descanso, que además de al tacto, agasaja también a los asuntos del paladar. Y sobre todo, a los de vista. El río Arnoia, pegado a él, convierte al edificio en una pequeña Venecia... que deja a otro lado de la orilla varios kilómetros de relajantes paseos fluviales. Cruzar hasta ellos resulta fácil a través del puente romano.
Desde él sentimos el calor de los 49 grados de aguas de la fuente donde comenzó todo: la Burga, un manantial lleno de propiedades que ya los romanos descubrieron, convirtiendo a este pueblo en un importante núcleo termal, se cree que de la vía romana 18.
Muchas son las huellas avalan ese pasado romano. Escondida en la iglesia prerrománica de Santa Eufemia de Ambía, por ejemplo, un ara de la época dedicada a las ninfas, espíritus femeninos de la naturaleza, emana casi magia bajo las tres ventanas mozárabes de esta sencilla iglesia, declarada patrimonio nacional en 1931, que pasa casi desapercibida, al lado de la fama de otro santuario de la villa: el de los Milagros.
Enclavado en el Val dos Medos, este templo barroco del siglo 18 es hoy un importante punto de peregrinación. Miles de personas durante las novenas a comienzos de septiembre llenan su jardín y luchan por hacerse hueco para contemplar la imagen de la virgen.
Su piedra, dicen, fue traída en carros prestados por los vecinos de una cantera próxima a este monte de San Vitorio, donde un rarísimo cruceiro atrae también a algún visitante que busca conocer algo más en su viaje.
Desde él, y desde la torre del Santuario de los Milagros contemplamos la sierra de San Mamede, esa donde nace el río Arnoia, que crea en Baños de Molgas parajes naturales de ensueño.
Los hay casi vírgenes como la presa de la parroquia de Ambía, donde hoy tapado por vegetación sólo se intuye la Ponte da Pedra... Pero los encontramos también perfectos para la pesca como el coto dos Medos, o para el descanso como el parque de Ansuíña, donde el Arnoia recibe las aguas del Sor que viene de Maceda.
Ahora en otoño, se apagan los colores verdes de este parque que en verano es la playa fluvial y emergen los acogedores marrones y amarillos. Es el lugar perfecto pasar la tarde, antes de ir de nuevo en busca del placer del agua y del descanso de la noche, en el balneario.


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