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El Mar de Los Ártabros

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Sin duda Ares tiene en su ría su mayor atractivo

La Ría de la Plata lo tiene todo. Por eso se trata de una de las ensenadas elegidas por un pueblo de navegantes, los ártabros, tal vez precursores de la Galicia marinera norteña. Entre la Punta de Segade –donde termina la ría de Ferrol- y el estuario del Eume, hay verdaderos paraísos para pasar unas muy felices vacaciones.

 
Estamos en el seno de los ártabros, pueblo de raza celta que habitó estas tierras. El mar interior y tranquilo de las rías del norte suponía un paraíso para ellos. Partimos de Ferrol, punto estratégico de defensa militar, que fue elegido base de la marina española desde el siglo XVIII, seguramente por su ría en forma de embudo. Casi enfrente, Mugardos. La villa inicia ya la estampa marinera que encontraremos en esta costa, y que se ha convertido en destino veraniego para muchos coruñeses.
Doblamos la punta Segaño. Curiosamente en esta zona marinera y cada vez más turística este es uno de los espacios menos poblados. La razón es que era un lugar estratégico para la defensa de Ferrol y toda esta parte de la costa se convirtió en área militar de acceso restringido durante muchos años. Punta Coitelada marca el límite donde comparten aguas las rías de Ares y Betanzos, por que no será hasta la punta de Miranda que Ares adquiera identidad propia. En esta zona impresionan los acantilados y las rocas afiladas que dan nombre a esta punta de cuchillos. El mar se va haciendo más tranquilo según nos adentramos en la ría de Ares, y vamos comprendiendo su vocación turística, sobre todo al llegar a la cala de Chanteiro. Está situada casi en la punta a la entrada de la ría de Ferrol. Ésta de Chanteiro, es una playa dorada y agitada por el suave viento que alivia los calores del verano. Se sucede la costa rocosa, diminutas calas inaccesibles y casi invisibles. Hasta que al fondo de la ensenada divisamos la fachada de Ares, protegida todo su frente por tres playas, la de Ares, la de Raso y la de Seselle.Nos acercamos hasta el paseo marítimo, que tanto sirve para una caminata matutina, como para una vuelta en bici o un aperitivo en una terraza. Aunque cuando el sol aprieta lo mejor es un baño en las tranquilas aguas de la Playa Grande, el arenal urbano de Ares. Tiene forma de concha, es amplia, cómoda y entretenida. Se pueden realizar todo tipo de actividades, desde un partido, hasta deportes náuticos o buscar algunos frutos de mar. Seselle, significa un kilómetro de fina arena donde probar tranquilamente las aguas de esta ría plateada. La más familiar es El Raso, quizás porque el camping a pie de playa nos suena a las vacaciones en familia. La playa de Cabanas indica el final de un recorrido en amarillo y azul, de una costa salpicada de bellos arenales cada vez más visitados por los turistas. Llegamos al Eume, que provoca la formación de la ría de Ares en un bellísimo estuario, mientras sus tranquilas aguas se vuelven bravas al contacto con el océano.
Cuenta la leyenda que por estas olas de Ares nadaba una sirena con piernas de plata. Quizás las escamas de su cola otorgaron el brillo plateado a este mar de los ártabros.


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