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Los ríos de Faro de Avión

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El agua de los ríos del Faro de Avión se abre paso dando origen a un relieve de abruptas y bellas laderas.

Si nos ha impresionado su configuración geológica en Pena Corneira, nos entusiasmará el trayecto de agua que nos invitan a seguir sus ríos principales, el Caldelas, el Carballeda y el Signadas, que bajan de la sierra para entregarse a otro río en ella nacido, el Avia.

 
Desde el Faro de Avión vamos deslizándonos por la Serra do Suido. Por laderas pedregosas que son las mismas por las que cae el agua de la vida. El trayecto del agua forma en Carballeda los mejores paisajes, una tierra regada por una densa red fluvial que es la savia que la alimenta. El Caldelas, el Carballeda y el Signadas atraviesan sin descanso este suelo, a veces no los vemos, solo se escuchan o se intuyen. A veces cambian los nombres según la zona por eso los conocemos también como el Maquians o el Bullón. Son los tres los que se entregarán al Avia para darle cuerpo y fuerza y continuar juntos el trayecto. Pero antes crean bellas estampas escondidas, bosques de ribera que atraviesan el ayuntamiento de punta a punta. Esta agua de los ríos de Carballeda sirve para mover antiguos molinos que daban riqueza a la zona. Ahora se han recuperado muchos de ellos. Los de Veronza los restauró recientemente el Taller de Empleo del ayuntamiento, e incluso los vecinos los han recuperado para su uso.
El río Bullón, próximo a la parroquia de Muimenta esconde canales de piedra rebosantes de agua. Su fuerza mueve los molinos con la alegría de quien estrena algo. Y es que estos también están recién arreglados, gracias a fondos europeos. Si nos adentramos un poco más en la montaña seguimos esta ruta de los molinos y de río, descubriendo paraísos en los que descansar, donde pasear o simplemente detenerse a escuchar el sonido del agua. En nuestro improvisado itinerario descubrimos una auténtica joya de la arquitectura popular, un molino hecho íntegramente de piedra, incluso el tejado.
El Avia recibe el agua de sus afluentes y crece para crear bellos paisajes, y para regar las cepas del ribeiro. Continúa imparable su camino, en agua mansa, formando remolinos o espejos en una ruta que lo conducirá hasta el Miño, el padre de los ríos gallegos. Su último trayecto discurría antiguamente por tierras de Carballeda de Avia, de ahí el nombre, pero las restructuraciones territoriales de los señores feudales mermaron sus posesiones y redujeron kilómetros cuadrados. Así que Leiro es el inicio del fin. Del fin de un río mimado en la comarca, donde pesca de truchas y disfrutar en areas recreativas. En tiempo de los romanos dio nombre a la capital Rippa Avia, y los cristianos lo traducirían como la conocemos, RivadaviaEl río llega ya domesticado, después de beber de los riachuelos de montaña y nacer salvaje. Se convierte en un río de paz que provoca la fertilidad de esta tierra de vino.


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