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Los Palacios del Vino

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Nuestra arquitectura nos define como personas....pero también como pueblo

Los Pazos gallegos son algo más que un modelo arquitectónico, representan una identidad cultural. Sus inquilinos solían ser nobles o clérigos, porque eran ellos los que controlaban la economía en el pasado.

 
Hemos de ir esta vez por las Tierras del Salnés, las del buen vino albariño, para reconocer los pazos de nuestra historia mas reciente. Las construcciones paciegas son la expresión de la importancia que han tenido en la Galicia rural las familias poderosas a las que, cuando menos, debemos la recuperación agrícola de ciertas comarcas.
Dediquemos pues nuestro inicial paseo de hoy, Desde Galicia Para El Mundo, a recorrer los palacios del vino, que se ubican en Ribadumia, Meis, Meaño y Cambados, los municipios próximos a Vilagarcía, la perla de Arousa.
Los pazos, ya se sabe, son grandes edificaciones de arquitectura palaciega que han de poseer, además de casa, iglesia y palomar. Quedan en el Salnés magníficas muestras de esta típica arquitectura mas propia de la Galicia rural que de la urbana.
En el Valle del Salnés, algunos pazos cuentan incluso con jardines excepcionales, donde no faltan las palmeras y las araucarias como símbolo de su inicial propiedad, puesto que algunos construidos en el siglo XIX pertenecieron a los indianos retornados. En esta comarca, casi todos los pazos están rodeados de viñedos.
Recorriendo las carreteras interiores de los municipios del Salnés, poco a poco se descubren pazos, en algunos casos con torre y en otros solo con patín, que esconden tras sus paredes bellas y graníticas formas arquitectónicas exclusivas de esta zona de la Galicia rural. Algunos de estos pazos han sido recuperados para la modernidad e incluso sus paredes esconden las bodegas del buen albariño.
Si leemos a Gonzalo Torrente Ballester, su libro segundo de la trilogía Los gozos y las sombras, concretamente "Donde da la vuelta el aire", el viaje a los pazos del Salnés se convierte en una ruta literaria del recuerdo de una Galicia de la Belle Époque llena de sorpresas para los sentidos de un país contemporáneo e hipermoderno.
El ejemplo lo hallamos en el Pazo de Señoráns, en Vilanoviña, Meis. Esconde este edificio un magnífico conjunto que evoca como ningún otro de la zona la Galicia paciega, puesto que no le falta para ello ningún requisito arquitectónico. En medio de la Galicia mas natural, el Pazo de Señorans es una gran casa blasonada que posee, además de escudo, hórreo, iglesia y palomar.
El Pazo de Señoráns, rodeado de grandes extensiones de viñedos que producen caldos con denominación de origen Rías Baixas, fue adquirido y recuperado hace treinta años por sus actuales propietarios. Marisol Bueno es quien dirige este proyecto enológico y quien ha proporcionado a Señoráns su actual estética.


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