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Costa Dorada

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Miles de visitantes se rinden cada verano ante nuestras Rías Baixas

La Costa Dorada de Galicia, la más cálida, tiene su inicio en Baiona, con el Monte do Boi como testigo, y finaliza en la ensenada de San Francisco, en Muros, a la sombra del Monte Louro.

 
Estos setecientos kilómetros de mar y ensenadas, se conocen como las Rías Baixas y en ellas se encuentran los principales centros de veraneo de Galicia. Baiona, Nigrán, Cangas, Sanxenxo, O Grove, A Pobra do Caramiñal, Ribeira, Portosín y Muros son poblaciones marineras por naturaleza y turísticas por vocación.
Si elegimos unas vacaciones en las Rías Baixas podremos sentir el placer de navegar entre bateas de mejillón y atlánticas islas, y gozar de más de 500 refulgentes playas. En cualquiera de las cuatro Rías Baixas, sobre sus cuatro hermosas bahías, crece el cielo limpio y se extiende hasta el edén de las islas para crear espirales de azul sobre la arena de la playa.En esta fascinante y única serenidad marina, el sol convierte las villas y las islas habitadas, como A Toxa o Arousa, en el paisaje fulgurante donde, tras los requiebros de la tarde, se acostarán las estrellas sin el agobiante calor de otras costas.
En las Rías Baixas se concentra la mayor parte del turismo que viene a Galicia cada verano, de ahí la proliferación de hoteles de todas las categorías y de la cantidad de ofertas para el ocio que podemos encontrar, además de las playas. Hay cincuenta puertos deportivos y dos mil posibilidades de atraque, aunque si no tenemos barco siempre habrá, disponible, alguno de alquiler. Cuando nos cansemos de la playa, cuatro campos de golf nos ofrecen la posibilidad de, no solo practicar este deporte sino también de seguir disfrutando junto al mar. Luego, podremos admirar la postal marinera del puerto, en el muelle donde crece la montaña de cajas de pescado fresco, que siempre huele a buena marea. O pasear por la senda de madera entre rocas y arena de playa, y vivir la eterna aventura de las olas y el acantilado. También podríamos pasear a caballo por la playa solitaria o buscar la calidez del agua que sana en un balneario cercano. Pero a lo mejor preferimos penetrar en el mundo marinero de una taberna típica que también huele a mar, porque en ella se cocinan el mejor marisco y el mejor pescado.
Tras la cena, siempre habrá una fiesta típica en la proximidad o una moderna discoteca para los mas jóvenes. Incluso un Casino para probar fortuna.
En esta Costa Dorada, en las Rías Baixas, encontraremos todo cuanto precisamos para unas muy felices vacaciones.


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