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A Guarda, Villa Marinera

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A Guarda nació en el lugar fulgurante donde el Miño se hace mar, bajo la sombra del monte Tecla

A Guarda es una preciosa villa, llena de bellas plazas, de calles estrechas, de arquitectura marinera, de iglesia románica junto al pequeño cenobio reconvertido en hotel, de escultura en el puerto y de barcas varadas en sus rampas.

 
La influencia marinera se puede ver a lo largo de sus estrechas calles empedradas y sus casas puramente marineras. Pero es también villa veraniega y turística, la más visitada tras Compostela. De ello tiene la culpa el Tecla, que emerge entre el océano y el río como atalaya perfecta del mar y de la tierra.
En lo alto nos encontramos con la ermita se Santa Negra, centro de peregrinaciones a lo largo de la historia. Además un Via Crucis la acompaña casi hasta llegar al poblado castrexo. Es aquí donde se encuentra la Citania de Santa Negra, que constituye la muestra más significativa de la cultura Galaico-Romana. Es el ejemplo más importante descubierto hasta el momento de la civilización castrexa, data entre los siglos I a.C. y II d.C. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en el año 1931. A este observatorio del paisaje Miñoto más admirado se suben cada año más de un millón de turistas que se asombran con el plano cenital del estuario, la acuarela del puerto de A Guarda, los espejos del Atlántico, o el valle fértil de O Rosal. Si bajamos a la villa es destacable su carácter marinero. En la bajada al puerto nos encontraremos con un hotel monumento, ubicado en el antiguo convento de San Benito. Se trata de un conjunto arquitectónico formado por un antiguo monasterio de monjas benedictinas, fundado en 1558.
Siguiendo el paseo que nos lleva por el puerto habrá numerosos restaurantes entre los que escoger para poder degustar el plato típico de esta tierra: la langosta. Así las marisquerías estarán presentes por toda la villa.
Sus diez mil habitantes, que se duplican en verano, viven en tres parroquias. Además de A Guarda, están Salcidos y Camposancos.Estas dos últimas miran al Portugal vecino con el que existe una estrecha relación, sobre todo con Caminha, hasta donde nos conduce el ferry que cruza el Estuario del Miño. Salcidos marca el límite con o Rosal y también se asienta al pié de estuario, uno de los espacios naturales más reconocidos de Galicia. Además nos encontramos en esta parroquia con el Santuario de San Roque, de estilo neogótico, construido en 1914 reemplaza a la antigua ermita del siglo XVII. Frente a la fachada se levanta un interesante cruceiro del siglo XVIII. Pero para cruceiro que destacar, el de Pinto, con un peto de ánimas a su lado.
Camposancos posee excelentes playas todas en la desembocadura del Miño, por lo que, dependiendo de la marea, serán de agua dulce o salada. Codesal, Lamiña, Camposancos, y la más famosa, la de O Muiño. Van desde la zona más próxima al estuario hasta llegar casi a mar abierto. En Frente de O Muiño podremos ver el islote de Insua, de propiedad portuguesa, en donde se levanta una fortaleza del siglo XVII. Pero hay más playas en este municipio. En la parroquia de A Guarda podrán disfrutar de arenales que dan al mar abierto. El Atlántico es aquí el protagonista: Area Grande y Fedorento son las más visitadas. Esta parroquia goza también de una extraordinaria riqueza monumental. La torre del reloj, adosada a la casa consistorial, es una construcción medieval que formaba parte de la estructura defensiva de la villa. Era el lugar desde donde se avistaban los invasores que entraban a través del mar. Testigo de esto era también la atalaya que hoy en día ha sido reconstruida en el puerto.
No podemos dejar de visitar la iglesia de Santa María de A Guarda, situada a pocos metros del ayuntamiento, en pleno centro de la villa. Fue construida en el siglo XII y originalmente pertenece al estilo románico con posteriores modificaciones, lo que provoca la mezcla de distintos estilos arquitectónicos. La fachada principal es barroca con murales blancos de influencia portuguesa.
Como todo pueblo gallego, A Guarda tiene además las fiestas que lo caracterizan. Celebraciones de renombre como la fiesta de La Langosta, la del Monte o la del Corques atraen a gente de toda Galicia para poder disfrutar es esta villa
"Puramente marinera".


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