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La Tierra Fértil

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El Miño y el Arnoia son los artífices de los mejores paisajes y de los mejores productos.

Desde Galicia Para El Mundo brindaremos ahora con Ribeiro, por el tiempo de ocio, que podemos disfrutar en uno de los más completos complejos termales de Galicia, a las orillas del Miño y del Arnoia.

 
Es aromático, de expresivo paladar, lleno de matices, de poderosa constitución, fresco, pasea por la lengua y deja un eco tan prolongado como incitante. Es el Ribeiro, la marca que mira con descaro a los mercados internacionales, porque año tras año consigue superarse.
Las cepas se abren a la fertilidad cuando el sol rompe la niebla primaveral de Arnoia, pero será cuando agosto nos rompa de calor, cuando nos ofrezcan sus mejores frutos: las uvas que hacen posible el buen Ribeiro. Aquí las llaman treixadura, torrontés y loureiro.
Para el septiembre multicolor, casi otoñal, será la vendimia. Y durante el invierno dormirá su sueño el vino para fermentar a gusto. Luego, con una nueva primavera, comenzaremos ya a disfrutar del sabor excepcional del Ribeiro nuevo.
Este vino de Arnoia tiene un pasado romano y monacal, crecido en las orillas de estos hermosos ríos, en las laderas y en los valles fértiles de la Galicia con denominación de origen, ya no solo para el vino, sino también para el pimiento.
El Ribeiro de Arnoia despierta pasiones porque ha sido elaborado con verdadero mimo por unos pocos cosecheros y bodegueros, a quienes se deben nuevos métodos y modernos modos de elaboración.
Pero el pimiento de Arnoia es único por su exquisito sabor, por eso siempre será imitado pero nunca igualado su cultivo. Porque el secreto está en la Tierra. En su fertilidad y en el grado de humedad ambiental que le proporcionan los dos ríos, el Miño y el Arnoia. Ambos, además, consiguen elevar el valor natural de un entorno que nos sorprenderá por su belleza inigualable.
El Arnoia se luce especialmente en un área recreativa muy especial, la de Inguiau, en A Ponte. En realidad se trata de una isla en una zona en la que el río se remansa, acompañado por una rica vegetación de alisos, fresnos y sauces.
El Miño, después de beberse al Avia se bebe al Arnoia. Son sus afluentes principales, después del Sil. En el embarcadero del Balneario de Arnoia tomaremos el catamarán que nos permitirá disfrutar la perspectiva de la Tierra desde el agua.
Navegar río abajo en catamarán es uno de los mayores placeres que podemos sentir en esta ruta del agua que parece curarlo todo. Porque el Miño ha recuperado aquí su grandeza tras el salto de Castrelo.
Otra presa, la de Frieira, es la que posibilita la calma del gran río, su tranquilidad y mansedumbre, cuando le quedan solo medio centenar de kilómetros para llegar al Atlántico.
En el trayecto entre Arnoia y Frieira, el paisaje es caprichoso; el río juega con sus pequeños afluentes, pasa bajo puentes de cine, y deja que se miren en su espejo los protagonistas principales de la flora autóctona; todo, mientras cientos de pájaros entonan su cantos de primavera y saltan peces saludando al visitante.
Todo está a nuestro alcance desde el catamarán que navega por este mar interior, uno de los más bellos entornos ecológicos de la provincia de Ourense.


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