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Oia es un largo y atractivo balcón atlántico.

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Les invitamos a conocer mejor el municipio de Oia.

La espuma blanca y los dorados atardeceres. Los acantilados y el océano batiendo sobre las rocas. A un lado el mar, al otro la sierra. Oia se extiende a lo largo de una costa hermosa que posee una especial luminosidad, entre Faro Baredo y Portocelo.

 
Parece que nadie hubiese habitado estas tierras antes de los actuales vecinos, porque todo luce como nuevo, aunque no lo sea. Pero lo cierto es que estas tierras sureñas atrajeron ya a pueblos castrexos, expediciones procedentes de Al-Andalus, moros y cristianos.
Su costa es imponente, pero ahora vamos hacia el interior más desconocido de este municipio: San Xian está en el límite con O Rosal. Esta aldea es casi el único núcleo de población de este tramo, muy despoblado. El pequeño río dos corvos se esconde entre la vegetación, desciende por un barranco y delimita los dos concellos. La vegetación en toda esta franja es muy frondosa, árboles, flores, frutales, y viñas una riqueza derivada del microclima que se disfruta, temperaturas templadas y pocas lluvias.
La iglesia de San Xián tiene unas vistas envidiables, algo común en cada uno de los rincones de este pueblo que mira permanentemente al mar. Porque este concello nació del mar, cuando en el siglo XIII los monjes solicitaron al rey que poblase los alrededores del monasterio. Poco a poco se fue ocupando esta zona, con las rentas del cenobio, a cambio de seguridad. Así surge O Arrabal, que mantiene intacto su espíritu marinero entre calles estrechas y pequeñas casas de piedra. La plaza da centinela conserva el cruceiro de 1764 y es un mirador perfecto para contemplar el monasterio.
Dicen que aquí hubo un castillo, que vigilaba la bahía. Pero lo que es seguro es que en 1137 se construye este monasterio habitado por los monjes de la comarca, que hasta entonces ocupaban los montes como ermitaños, bajo la tutela de Alfonso VII de Castilla. Gracias a su ubicación consiguió aumentar su riqueza, por una parte por las donaciones reales, pero por otra cobraban impuestos por las botaduras de los barcos o por la pesca con red. Entre sus muros residieron varios reyes, incluso en la Edad Media llegó a convertirse en corte real.
El siglo XIX trae la decadencia, con la desamortización y la incautación de los bienes eclesiásticos. En la guerra civil se utiliza como centro de retención de presos, poco después de ser declarada Bien de Interés Cultural, perteneciente al Tesoro Histórico- Artístico español. Finalmente en 2.004 el Real Monasterio de Oia es comprado por Vascogallega de Consignaciones, S.A., y en 2.005 se aporta a la nueva sociedad Residencial Monasterio de Oia, S.A. , actual propietaria y promotora de un proyecto turístico y residencial. Atravesando el Arrabal de nuevo, visitamos la ermita de San Sebastián, reconstruida en 1770, la original estaba dedicada a San Antonio, pero se traslada la imagen de San Sebastián desde una antigua ermita de la montaña por la devoción asociada a las epidemias.
Una de las construcciones más antiguas de Oia es la iglesia de Pedornes, del año 1137, restaurada en 1736. Situada en un alto frente a la costa aún mantiene un grupo de cruceiros que pertenecían a un antiguo via crucis. Fue cabeza jurisdiccional a la que pertenecían todas las tierras de Oia, incluso el monasterio, hasta 1838. Continuamos mirando al mar desde nuestra ruta interior hasta Viladesuso. Su iglesia es de 1801, se levantó donde antes había una Ermita a San Angel, está encajada entre las casa de una de las parroquias mas pobladas de Oia. Muy Próxima está la parroquia de Mougás, de la que se conoce sobre todo su Curro. Se dice que los monjes de Oia ya criaban caballos en libertad, fuertes y robustos, una de las razas más antiguas de la península. Es más desconocida su iglesia, de la que se aprecian elementos románicos, pero que posiblemente fue reconstruída en 1698. Su orientación sigue los parámetros de los templos antiguos, con la entrada al oeste.
Continuamos en este balcón atlántico para conocer ahora la costa con los mejores atardeceres que jamás hayan visto.


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