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Mar de Primavera en A Costa da Morte

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Una vez más recorremos una de las rutas más sugerentes de nuestra costa.

Entre Fisterra y Camelle hay un mar de vida y mil paisajes de primavera a nuestro alcance. Desde Galicia Para El Mundo seguimos haciendo turismo de cercanía, que es tiempo de playas vacías para caminar y de marisco “en comida”.

 
Para llegar aFisterra hay que ir a propósito desde Corcubión, a donde podemos llegar bordeando la costa por Carnota, en una de las rutas más hermosas de Galicia, o mas directamente por la carretera de Carballo.
Cuando vemos la grandiosidad del Cabo, que es el occidente de Europa y el inicio del Atlántico, es que nos encontramos en el primer gran espacio natural de este municipio: playa Langosteira. El paseo nos permitirá ver como se capturan las sabrosas navajas que podemos probar en alguno de los chiringuitos de la misma playa.
Fisterra tiene muchos simbolismos y leyendas, casi todas relacionadas con la romanización y el cristianismo, por eso es meta final del peregrino a Compostela, que cree ver aquí como se acuesta el sol con la Via Láctea.
La villa es toda ella puerto marinero y el Faro del Cabo es el inicio del paisaje mágico que nos obliga a seguir la costa. Entre lo mítico y lo terrenal, transcurre nuestro tiempo pegado al mar inmenso, cuando hemos dejado atrás la ciudad romana de Dugium para admirar laplaya do Rostro, que es la de la paz y la de la calma, donde las olas purifican el espíritu. El sol primaveral hace mas blanca la espuma de los acantilados de las Puntas Besugueira y de A Lagoa, que confundieron a mas de cien náufragos, pero pronto vuelve el Atlántico a brindarnos su belleza cuando el río Castro origina la Ría de Lires, para crear un espacio natural único que conocemos como playa Nemiña, otro lugar espléndido para caminar descalzos por la arena. Seguimos ascendiendo hasta Touriñán, faro y cabo como Fisterra que nos cuenta por qué esta es la Costa da Morte. Touriñán compite con Fisterra por ser la punta mas occidental de la península Ibérica y también por ser esa casa de cristal en la que se acuesta el sol de cada tarde.
Otro lugar mítico y poco frecuentado, porque hay que ir a propósito hasta allí, es el Cabo da Voutra, que enfrenta su envergadura a la Punta da Barca, ya en Muxía, a donde llegaremos tras contemplar un paisaje idílico de pequeñas calas y la playa de Lourido, un refugio contra el viento que, por esta zona, todo lo mueve. Nosa Señora da Barca nos dará ayuda para vivir con salud si ?abalamo-la pedra? o ?pasamos bajo la de os cadrís? ?.y nos invitará a conocer Muxía, que es una postal marinera por sus cuatro costados.
Cruzamos la Ría hasta Camariñas, que también es puerto deportivo y villa con encanto. Lo tiene especialmente el paisaje salvaje del Cabo Vilano, otro faro occidental que previene de la costa más abrupta y peligrosa de todo el litoral gallego.
Entre el Vilano y Camelle, aún hay más lugares fulgurantes y espacios naturales únicos donde pasar una mañana de primavera. Como por ejemplo la playa do Trece o la playa de Santa Mariña, tras punta Loboeiras, muy cerca de Arou.
Al final del trayecto, Camelle nos invita a recordar a Man, aquel alemán que murió de pena cuando el chapapote invadió su isla junto al puerto, hoy convertida en museo.Entre Fisterra y Camelle hay solo un fin de semana de distancia, en el que aprovechará las noches conversando con gente amable que ahora se dedica al turismo rural y al mismo tiempo anda al percebe y al erizo. Esa misma gente que hace siete años agradecía a voluntarios de todo el mundo, su esfuerzo por limpiar esta costa de aquel maldito chapapote.


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