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El Puente de los Santos

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Cuando se convierte en ría, el Eo crea un paisaje mágico que comparten Galicia y Asturias.

El Eo desde siempre; y en la modernidad el puente dos Santos, permitieron a Galicia y al Principado de Asturias desarrollar una excelente vecindad. Hoy queremos invitarles a cruzar la ría para que conozcan la otra orilla.

 
Abandonamos Ribadeo camino a la otra orilla. Nos vamos a Asturias por el Puente de los Santos que es desde hace años símbolo de modernidad, pero acrecentado ahora por una autovía transcantábrica que va uniendo este extremo del mundo con el siglo XXI. La ria del Eo que se forma en la parte gallega por el ayuntamiento de Ribadeo y en la asturiana por los concejos de Castropol y Vegadeo es reserva natural y uno de los estuarios mejor conservados de la región. Su principal interés radica en su vegetación, con ejemplares exclusivos y en su avifauna, como importante zona de reposo e invernada de aves. Nada más cruzar el puente nos recibe el pueblo de Figueras, perteneciente a Castropol. No llega a los 2 kilómetros cuadrados, es un pueblo tranquilo que en verano se convierte en núcleo turístico. Su economía se centró desde los años 40 en los astilleros Gondán, donde se emplea buena parte del pueblo. Por sus calles quedan restos de un fuerte al que se le atribuyen funciones defensivas desde la época de los romanos, en los siglos XVII y XVIII su artillería se cruzaba con la de Ribadeo para la defensa de la ría. Hoy vemos en estas aguas acciones más pacíficas, como estas obras para el nuevo espigón.
Figueras ya fue lugar de veraneo de indianos que construyeron aquí sus residencias nada sencillas. Como este complejo hotelero Palacete Peñalba, de 1912, un ejemplo de art Nouveau, compuesto por dos palacetes y un jardín de 18.000 metros cuadrados, árboles centenarios y diseño del jardinero de la casa real. El Palacete Granda fue construido por un discípulo de Gaudí por encargo de la viuda de un indiano como casa de verano. Y a su lado el Palacete Cotarelo, de estilo modernista que fue el regalo de bodas para la hija de la propietaria. Ambos son ahora hoteles. Así que desde aquí podemos desplazarnos fácilmente para nuestro fin de semana asturiano. Muy cerca está la Playa de Peñarronda, entre el acantilado de punta de Corno y el de Robaleira, en Tapia de Casariego, que vemos al fondo. La playa está declarada monumento natural y zona de especial protección de aves. Su nombre le viene de la piedra que llaman el Castelo, que es esa enorme roca con un agujero en el medio.
Seguimos nuestro recorrido. Castropol se consolidó en el siglo XVI como villa pero un incendio en 1537 la destruyó casi por completo. El siglo XX trajo capital indiano e industria pesquera, lo que supuso el remonte definitivo. Hoy es un precioso pueblo, muy tranquilo, nombrado pueblo ejemplar por la Fundación Principe de Asturias en 1997. Hay que dejar el coche y callejear por estrechas vías empedradas. Fácilmente se encuentran las joyas de la villa. La Casa Consistorial está edificada sobre las ruinas de un castillo, una fortaleza que servía de residencia al obispo de Oviedo en sus visitas. Frente a ella la Iglesia de Santiago Apostol del siglo XVI, de estilo barroco popular y que servía de hospedaje a los peregrinos en su camino hacia santiago. La alameda es el parque Vicente Loriente, emigrante a Cuba y benefactor de la Villa. Aquí se encuentra la Casa de la Cultura, uno de los círculos de ocio y cultura más antiguos, donde se realizaban desde principios de siglo XX actividades que fueron precedentes de las llamadas misiones pedagógicas, música, teatro, poesía, títeres. La capilla de Santa María del Campo, situada en lo que era el Campo del Tablado, fue la única que resistió al fatídico incendio, así que es el edificio más antiguo de la villa En el centro del parque el insólito monumento a Fernando Villamil, héroe de la guerra de Cuba .
Si Castropol es el pueblo tranquilo y ejemplar, Vegadeo es el núcleo económico de la zona. Se independizó en 1836, ese mismo año se construye la casa consistorial y en 1854 la iglesia parroquial de Santa María. En la misma alameda frente al ayuntamiento destaca una fuente de bronce con la estatua de Ceres, conocida también como La Segadora, de 1881 traída de Francia y exacta a una existente en los Campos Elíseos de París y a su lado el templete que dedicaron los emigrantes a la villa en 1902 . Vegadeo es un concejo dinámico, sin perder el aire señorial que le dan sus casas coloridas con galerías repujadas. Aunque también zonas de ocio, como este paseo por el río Suarón.
Terminamos aquí nuestro viaje, en la villa que ve nacer la ría del Eo, en aquella antigua ?Vega de Ribadeo?


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