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La Buena Madera

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Sector de la madera, investigación y desarrollo.

Estos son parte de los objetivos del Cluster de la Madera, compuesto por pujantes empresas del sector, que junto con el CIS MADERA, centro tecnológico creado por el gobierno gallego, apuestan por mejorar la competitividad del sector, sobre todo en lo que se refiere a la transformación y aprovechamiento de la madera que generan nuestras explotaciones.

 
El bosque encantado es fantástico; pero, si sobrevolamos Galicia, entre el Cabo Ortegal y el Miño, y entre O Cebreiro y Fisterra, contemplaremos como destacan en el paisaje de montaña las grandes explotaciones madereras, en las que predominan el pino y el eucalipto, las dos especies arbóreas que mayor riqueza proporcionan al medio rural. El sector maderero se ha estabilizado en cuanto a cifras, pese a la explosión de la burbuja del ladrillo; y dicen los expertos que seguirá generando riqueza si mantiene los actuales mercados exteriores y abre nuevas expectativas en Europa. De ello se encarga un cluster compuesto por pujantes empresas del sector con la ayuda del CIS Madera, un centro tecnológico que ha creado el gobierno gallego, precisamente, para mejorar la competitividad del sector; sobre todo en lo que se refiere a la transformación y aprovechamiento de la madera que generan nuestras explotaciones. El CIS investiga y pone al alcance de las empresas su alta tecnología, en lo que se refiere a la utilización de la madera para todo tipo de aplicaciones.
La madera y sus industrias derivadas generan en Galicia un alto volumen de negocio y mucho empleo. Alrededor de tres mil empresas mantienen activos unos veinte mil puestos de trabajo. La modernización de los métodos es una realidad que podemos constatar ya desde el momento de la plantación y sobre todo en la corta, de la que se encargan máquinas que ya lo hacen todo, incluso limpiar los troncos. Cuando subamos al monte hemos de mimarlo, aunque no nos guste mucho el eucalipto, el árbol que tiene peor prensa en la Galicia ecológica, pero que es la especie de mayor interés económico. Pese a todo, en las explotaciones forestales gallegas hay menos eucalipto del que se piensa, ya que solo un ocho por ciento de la madera que se transforma proviene de este árbol. El pino, sin embargo, es el rey del monte gallego con un porcentaje del ochenta y dos por ciento de la producción total, a la que suman un diez por ciento otras especies arbóreas.
En los montes gallegos se talan cada año unos seis millones de metros cúbicos de madera, pero esto es solo un treinta por ciento de lo que crece, toda una garantía para el desarrollo sostenible de los recursos forestales. Aún así, el gran bosque gallego aporta a España el cuarenta por ciento de la madera que utilizan sus industrias. Otra parte sustancial de la producción se exporta a Italia, Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Portugal.
La transformación de esos seis millones de metros cúbicos de madera que producen nuestras explotaciones forestales es cosa de medio millar de aserraderos, un tipo de empresa de características muy especiales en el medio rural. Algunas son aún parte del rico tesoro etnográfico que posee y conserva Galicia, como por ejemplo este Aserradero de O Carrano que funciona como un molino por medio del agua de un pequeño río, en O Covelo.
Las explotaciones forestales reordenaron el monte gallego y construyeron pistas por lugares inaccesibles. Algunas de ellas ascienden a excepcionales miradores, por lo que también se utilizan como rutas de senderismo.


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