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Noche de Tango

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Se van encendiendo las luces una noche más en Buenos Aires, donde la vida nocturna haría palidecer a cualquier ciudad europea.

La cuna del tango fueron los suburbios más arrabaleros que cantaban su opresión de manera desgarrada.

 
Actualmente el tango está causando furor, y en los locales más auténticos como la comparsita comienzan a las doce de la noche y no acaban hasta las cinco de la mañana. Comenzamos nuestra noche de tangos en un local for export para después ir a uno más under. Tenemos una referencia el Querandí. Antiguamente un edificio totalmente relacionado con la vida cultural de esta ciudad, y hoy en día uno de los mejores lugares donde disfrutar de un espectáculo de tango. Esta noche nos ofrecen un recorrido por la historia de esta manisfestación musical, de danza, de arte interpretativo. Ningún otro local en Buenos Aires tiene un espectáculo así. El dueño escucha nuestro acento y nos damos cuenta de que ambos somos gallegos lo que nos resulta sorprendente. A medida que avanza el espectáculo aprendemos que el tango surgió en el período comprendido entre 1850 y 1880. Su historia pasó por todas las fases. Pero desde el primer momento se supo que había nacido una manera de ser y de pensar. De los suburbios al éxito en los salones de París sólo mediaron unos años. Poco a poco este baile con ritmo africano llegó a los locales más finos de Buenos Aires. Y si hablamos de esta época sólo podemos pensar en Carlos Gardel que le dio su particular toque elegante y melancólico. Pero hubo una figura que quiso cambiar el tango de la vieja guardia, el de las vidas rotas, el que lloraba la infidelidad. Astor Piazzola fue el padre del Nuevo Tango y quien ha conseguido volverlo totalmente inmortal y eterno. Con su bandoneón por delante llevó su música hasta el último rincón del mundo, aunque en Argentina fue tenido casi por un proscrito de la ley por los cambios introducidos. En algún momento de la noche nos ha costado captar los finos matices de Piazzola porque nos atrapa la sensualidad, la fuerza del baile. Y otras veces nos invade la tristeza. Quizás gracias a esta noche comencemos a comprender a los porteños y su ciudad.


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