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Abrazando el Mar

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El marisqueo es una preciosa postal de otoño que les enviamos hoy, Desde Galicia Para El Mundo.

Es una imagen que podrán encontrarse por esta época en una decena de puntos de las costas de nuestro país. Nuestras orillas son, desde siempre, campos de cultivo y éstos son, como cada año, meses de cosecha. Son las zonas gallegas en las que trabajan las mariscadoras.

 
El mar reconoce las voces de las mariscadoras, que lo abrazan cada día, en este tiempo que se aproxima al invierno, cuando la marea baja permite soportar mejor el frío del mar. Cerca de ellas, los mariscadores procuran el mismo fruto manejando el arte de la vara desde las pequeñas embarcaciones tradicionales. Mujeres y hombres buscan la almeja y el berberecho en estas ?leiras? do mar, en las que se bañan sus sueños; porque es aquí donde obtienen el complemento económico necesario para mejorar su calidad de vida.
El marisqueo es la más bella estampa de la playa abierta, cuando el otoño está a punto de llegar al invierno y el sol tímido se asoma paralelo al horizonte. Por ello, mil fotógrafos propios y extraños han intentado captar el alma de sus protagonistas. Algunos, incluso lo lograron. Este es un arte de ría que se admira a contraluz. Porque sufrió numerosos avatares a lo largo de la historia moderna del mar gallego, para desesperanza de las sacrificadas mariscadoras, entonces mujeres de cuerpos mojados y negros vestidos empapados por agua con salitre.
El furtivismo, la extracción de los bivalvos sin control, los intermediarios y los bajos precios, la desunión, las cofradías que solo formaban hombres, la falta de consideración en la consellería de pesca y la carencia de una normativa mínima no hacían prever hace algunos años este presente, la rentabilidad actual del marisqueo y la positiva evolución tanto del producto como de su mercado. Hoy en día, el marisqueo tiene una imagen mas colorista, de gente joven con traje de neopreno, organizada en las cofradías, que siembran los moluscos y son dueños de su pedazo de mar sembrado, por lo que respetan las vedas y tamaños de las extracciones, consiguiendo así una mayor rentabilidad y una mejor calidad del producto, deseado y competitivo en todo el estado español.
La fotografía del marisqueo podemos tomarla en las Rías Baixas, en las Altas o en las Cantábricas. Mas de 7.000 mariscadoras y mariscadores se reparten y cuidan estas fincas marinas, en las que se desarrollan diversos tipos de almeja: destacan la fina, la babosa y la japónica, además de la coquina, la de mayor precio por su sabor y demanda, pero también la mas escasa, ya que únicamente se da actualmente en la playa de O Vicedo, en la bahía de O Barqueiro. Mas popular que la almeja, por su precio y su utilización en la cocina gallega, es el berberecho, auténtico protagonista del sabor de las rías gallegas, juntamente con la vieira.
Los productos del marisqueo se subastan hoy en día en las lonjas y sus precios están perfectamente regulados, aunque oscilan según se acerca la Navidad. Para entonces, un kilo de almeja fina se pagará a veinte euros, lo doble que en la actualidad. Pero siempre nos parecerá bajo el precio si conocemos el esfuerzo de estas mujeres mariscadoras, que abrazan el mar frío de otoño para recoger su fruto. Porque, aunque ahora se siembre el marisco en las zonas de extracción y se lograra regular este sector, el trabajo sigue siendo el más duro de cuantos realiza la mujer gallega, actualmente.


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