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El Mirador de la Ría

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Los orígenes de Fene, son paisajes de interior de singular belleza y miradores que alcanzan la hermosura de la Ría ferrolana.

La ría de Ferrol, desde Fene, es como un gran espejo en el que se refleja la belleza del paisaje que descubrimos desde los miradores. El verde está presente en todo el ayuntamiento y varias rutas de senderismo nos ayudan a conocer mejor su entorno natural.

 
Los ríos y Belelle son los protagonistas. Los creadores de espacios como este. Empezaremos por el parque fluvial del río Vá. Podremos dar un pequeños paseo y cruzar el río una y otra vez por estos pequeños puentes de madera. Una fuente protegida por una arboleda y hasta un lavadero se asientan en este paraje.
Un poco más abajo, siguiendo el curso del río nos topamos con este complejo restaurado, formado por un molino y un almacén, en el que antaño se guardaba el maíz y el trigo.
Otro enclave de excepcional belleza es este puente medieval para poder cruzar el río Belelle, en Riveira. El verde inunda sus orillas. Un color intenso, propio de estos parajes. El río discurre tranquilo, aunque con pequeños saltos que le dan un encanto especial. Abedules, alisos, sauces,?guardan el río con especial recelo. Además nos encontramos con un molino restaurado que hoy en día está en funcionamiento. Es el molino de Riveira. El Belelle crea más espacios que habrá que visitar. En el límite con el ayuntamiento con el ayuntamiento de Neda nos encontramos con esta antigua central hidroeléctrica, que hoy en día sigue activa. Si seguimos los caminos acondicionados podremos disfrutar de los paisajes que crea la presa. Nos adentraremos en la Fraga de Belelle, ecosistema en trámite de conseguir su declaración como Lugar de Interés Comunitario. Todo tipo de flora autóctona crece en las orillas del Belelle.
Al final de la ruta nos impresiona su cascada. Con más de 50 metros de caída por la pared. Es aquí donde el Belelle deja su mayor ímpetu. Sobre todo en épocas de mucha lluvia, el agua cae con más fuerza. Es imposible acercarse a este mirador sin salir completamente empapado.
Pero si prefieren el agua de mar y las playas, en Limodre encontrarán cuatro pequeñas calas, que son en otoño un refugio de calma y tranquilidad. Totalmente naturales, alejadas de las carreteras y los núcleos de población, el mar y la arena chocan con los robles, castaños y eucaliptos que delimitan las playas.
No podíamos olvidarnos de la Ría, crea hermosas postales en sus riberas, en la que hay mucho que ver y admirar. Playas, fortalezas como la de La Palma, marisqueo.
La ensenada termina allá donde el agua se torna dulce. Es la del río Grande de Xubia, que pasa bajo el puente de origen gótico. En tiempos ya olvidados, solo se podía acceder a Ferrol desde Fene cruzándolo.
La Ría de Ferrol desde los miradores de Fene es un mar de agua mansa y gamelas a flor de agua. La postal de un mar?de otoño.


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