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Las Delicias del Bosque

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Les invitamos a descubrir uno de los deportes más practicados en nuestro medio rural, cada otoño.

Galicia es un paraíso para las setas, las condiciones de humedad de nuestros bosques son las idóneas para que el hongo dé sus frutos. Cada año centenares de aficionados y expertos recorren nuestro país en busca de este valioso trofeo.

 
Cada pueblo gallego tiene su bosque próximo, esplendoroso y multicromático en los otoños húmedos, cuando la lluvia fina resalta las degradaciones de los árboles. Y cada bosque tiene sus delicias.
En el bosque se caza, como veíamos hace unos días; y el suelo del souto está lleno ya de erizos vacíos de castañas, que es el fruto mayormente identificado con la Galicia otoñal. Incluso el sendero que atraviesa los agros de la aldea aún ofrece zarzamoras al caminante.
Pero los más deliciosos sabores que encontramos en el bosque otoñal provienen de las setas silvestres que nos tientan para que hagamos micoturismo rural. Primero la lluvia empapa la tierra y luego el sol la calienta para que surjan de ella los ?boletos? y los ?níscalos? . El tiempo está loco y hace clima de verano tras unos días de invierno. Los expertos recolectores lo agradecen.
Aunque es después del verano del Sanmartiño, cuando mas aficionados se echan al monte en busca de los hongos de nuestro aprecio. Los más expertos, dicen que si aprovecharon algunos días de octubre fue porque el verano vino húmedo.
Un golpe de luna y la lluvia seguida de tiempo cálido es lo que hace fermentar el bosque de setas que estos días comparten el suelo del pinar con la ?frouma? caída de los pinos o las húmedas hojas ocres de los carballos.
La micología es una afición pero también uno de esos negocios del rural poco conocidos. Un negocio que paga el kilo de setas hasta 12 euros en pleno bosque y que comercializa estos sabores de otoño mucho más allá de nuestras fronteras. Los profesionales suelen conseguir una media de 20 kilos por jornada, lo que supone un buen complemento para los siempre cortos salarios rurales.
En el Lugo montañés de Muras y en las húmedas fragas de la Terra Chá es donde mas extendido está el oficio de recolector. A lo mejor es consecuencia de la existencia en Vilalba de la empresa Champivil, que lleva 40 años exportando setas de Galicia a media Europa y que en tres días de este otoño ha comprado nada menos que 60.000 kilos. Su propietario, Andrés Castelo, conoce toda Francia gracias a las setas y su hija Divina garantiza la continuidad de empresarial.
Nuestra cultura micológica va en aumento gracias a las sociedades, que impulsan las exposiciones y despiertan la afición entre aquellos que solo buscan el saludable beneficio de caminar por el campo; y también gracias a las exquisiteces de setas que preparan nuestros cocineros.


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