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Maside Vello

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La importancia de Maside en la antigüedad queda plasmada en las casas que mantienen aún su aspecto señorial, como el Pazo de Listanco, del siglo XVIII

El Maside Vello comienza en la casa consistorial. Un precioso edificio que guarda una de las joyas del municipio. En su torre de 23 metros se esconde la maquinaria más antigua de Galicia, de 1732, a la que le dan cuerda cada día.

 
En los castros de Piñeiro, Maside y Listanco puede estar el origen poblacional de este territorio, que posee interesantes vestigios históricos.
El paso de los romanos dejó sus huellas en San Martiño do Lago, en donde explotaron una mina de arsenopirita que, según parece, originó la actual laguna de este enclave natural. Parece que el actual puente medieval sobre el río Barbantiño fue edificado sobre otro romano, por el que pasaba una calzada.
En la Edad Media Maside fue cabeza de jurisdicción y pertenecía al Conde de Ribadavia. Por aquel entonces, sin embargo, la única parroquia que tenía el título de villa era la de Garabás, y ya entonces tenía corporación municipal elegida por los vecinos.
El típico románico rural gallego predomina aún hoy en la arquitectura religiosa, como se aprecia en las iglesias de Garabás, Santa Comba do Treboedo y Santa María de Louredo, las tres del siglo XIII. Pero la joya de la corona del arte religioso lo hallaremos en la capitalidad del municipio, en la iglesia de Santo Tomé de Maside Vello, el siglo XII. Hay que ir a Listanco para ver su singular hórreo y el Pazo de Armeses. Pero de la arquitectura civil lo que nos entusiasmará será la Plaza del Ayuntamiento, presidida por un artístico reloj traído desde el monasterio de Oseira en el siglo XVIII, y otros br />Merecerá la pena viajar al pasado de manos de los maestros artesanos, que aún quedan en Maside curiosos oficios. Como Luis González, que hace fuelles de madera y piel curtida. Gente que hace ratoneras prácticas y artísticas. Y maestros canteros como Julio Rodríguez, que aún hacen cruceiros y horreos.
No podemos marcharnos de Maside sin probar el pulpo, la empanada y si se tercia el cocido. Hay numerosos y variados restaurantes en donde darse el gusto.


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