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La Ruta del Ulla

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El Ulla persigue el mar por donde dicen que llegó el Apóstol Santiago y baja lleno de contrastes por estas tierras de A Ulloa.

Arzúa se mira en el espejo del Ulla en Portomouro. Aquí, el río nos invita a disfrutar de la más viva naturaleza. Siguiendo su curso, mas allá del embalse, el Ulla busca rápido el paso da Cova donde aún revive la leyenda.

 
Son las arterias peregrinas que seguimos buscando el Ulla. Regatos y senderos de agua que se unirán al gran rio de esta comarca de A Ulloa. El regato de Santa Marta forma esta caída que llaman Fervenza das Hortas. Probablemente mucha gente no la conozca, y quizás sea la primera vez que se ven por televisión, porque hasta ahora el acceso era imposible, y ahora se está empezando a acondicionar. En Ribadiso el río refresca los calores veraniegos en la playa fluvial que tiene también merendero. El Muiño de Fontesanta es de los pocos que aún funcionan, el molinero viene cada semana a atender a los clientes que quieran moler. Y a su lado, la capilla del mismo nombre, que, por si no se dan cuenta, no tiene campanario. Aquí se juntan los ríos Carracedo e Iso, y en esta roca brota un regato de aguas sulfurosas que los médicos de la zona recomendaban. Muchas de esta agua que estamos visitando recorren los campos de Arzúa con el mismo destino, el embalse de Portodemouros. Le llaman el mar interior, aunque nació de la mano del hombre, crece ahora al antojo de la naturaleza. El embalse servía hasta hace unos años de lugar de recreo. Se practicaban todo tipo de deportes náuticos, e incluso competiciones nacionales e internacionales. Hoy en día las instalaciones están cerradas y las aguas de la presa añoran épocas con más vida, aunque los que no faltan son los pescadores, se pesca bastante trucha y además hay lamprea. Pero el río nos regala postales a lo largo de su recorrido. Tras pasar Vila de Cruces, se desliza por el Paso da Cova, que se salva por el puente del ferrocarril. El río queda encañonado en apenas cuatro metros entre paredes rocosas de cincuenta metros de altura. Ponte Ulla toma su nombre de este antiguo puente del siglo XVIII. Podemos seguir la ruta de senderismo que sigue el río en Vedra, y quedarnos contemplando la belleza de sus rincones.


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