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Playa de Ourense

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Alargamos el verano y aprovechamos septiembre para conocer playas diferentes, las de río.

La playa de Ourense comienza, en realidad, aguas arriba del salto de Velle, en Coles, donde el Miño se ensancha y permite practicar los deportes náuticos al margen de los bañistas de Oira o de la Playa verde entre puentes.

 
El Miño se acerca a Ourense con fuerza. Lo seguimos desde Os Peares para ver como va formando espacios fluviales a lo largo de sus riberas.
Se mezclan colores, verdes y azules con el sol de la mañana. Y llega con la juventud que le dieron los afluentes que vienen con el desde Lugo, y ahora ya es el gran río, porque tras la central hidroeléctrica, se une al Sil para atravesar con calma Ourense. Nos embarcamos hasta Barra de Miño donde se han creado espacios para darle vida a quien les da vida. Los jóvenes se acercan al Miño para convertirlo en su lugar codiciado de ocio, terrazas y deportes náuticos. La construcción del embalse de Os Peares en los años 60 creó este espacio, y donde antes había viñedos hoy luce un espléndido lago con barquitas. Estamos en Rivela. Las circunstancias crearon este paisaje, y aquí decidieron aprovecharlo.
El río grande se aproxima a la ciudad grande. En Velle el trayecto es casi urbano. Tras el salto hidroeléctrico se funde con la gente, con orillas programadas para la diversión en una ciudad donde no hay mar, pero sí mucha agua. Oira estrena el Miño cosmopolita, con centro de interpretación, visitantes al sol y piscinas repletas.
Ourense se abre al Miño con una cultura creada por y para el agua, con símbolos de identidad e iniciativas ligadas íntimamente al agua que han sido todo un éxito. La ciudad esta atravesada por aguas calientes que sanan nuestros males, que dicen que emanan del mismo infierno.
Si seguimos esta senda del agua podemos darnos baños de lodo en la zona de Quintela. Por el paseo fluvial llegamos hasta O Tinteiro. Sus aguas están a unos 43 grados. Son ricas en flúor, sulfuro, sodio y bicarbonato, ideales para las enfermedades cutáneas. En Reza, justo enfrente podemos ver las fuentes de Reza. Y un poco más adelante, disfrutar de este Jardín de los Pies Descalzos, y como indica su nombre pasear descalzos por el agua. Aunque la parte más frecuentada es la de a Chavasqueira, con termas gratuitas en las que meterse todo el año, porque el agua brota a unos 40 grados. Esta era la zona conocida como Caldas do Bispo. A su lado existe desde 1999 una parte privada, un conjunto arquitectónico de estilo japonés realizado en madera, sin un solo clavo, inspirado en la milenaria cultura zen, que abre hasta las 3 de la mañana.
Son las playas de quien no tiene mar, las de río, cambiantes, variables, coquetas, las que nos esperan cuando llega septiembre.


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