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Playa de Lugo

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El trayecto del Miño hasta la ciudad bimilenaria es de extraordinaria belleza.

Desde Galicia Para El Mundo nos subimos a una canoa para remontar el curso del Miño partiendo de una ciudad que ya es bimilenaria. Las playas de Lugo se asocian principalmente al Miño, su gran río y el más grande y caudaloso de Galicia.

 
El Miño es el gran río y la provincia de Lugo, toda ella, una gran playa fluvial.
Miremos desde donde lo miremos. Además, en su mayor parte, riega el río la gran reserva de la biosfera que conocemos como Terras de Miño, la primera zona que obtuvo tal distinción.
El Miño nace lento, vago, como si se conformara con permanecer remansado. Aquí se desconoce todavía el rumbo que tomará hasta su cementerio en el Atlántico, después de fertilizar las más ricas tierras de dos provincias más. Nace según aprendimos cantando en las escuelas de antes en Fontmiñá, pero lo cierto es que se ha reconocido como su verdadero lugar de origen el Pedregal de Meira. El trayecto entre su nacimiento y Lugo está lleno de playas y de espacios naturales de extraordinario valor. Pero también es fuente de vida y para la comarca a la que cedió su nombre para ser reserva de la biosfera. Es, ni más ni menos, zona protegida por la UNESCO.
El río Miño, antes de llegar a Lugo se desdobla para acoger a las Insuas, corazones terrestres que dieron alimento al ganado, leña para el fuego y madera para la carpintería. Este Miño nos enseña también la llamada cultura del agua. Molinos, candiros utilizados por los pescadores para coger anguilas, que nos permiten disfrutar, de cerca, de las diferentes especies autóctonas. En Outeiro de Rei, nos regala un espacio para el disfrute de las buenas temperaturas todavía veraniegas. Santa Isabel nos permite tomar el sol, darnos un buen baño en las aguas del Miño, además de poder contemplar el bello paisaje que este río crea a su paso.
Familias, parejas, gente que busca desconectar, se trata de un lugar ideal para refrescarse y gracias al cual no echará de menos el mar.
Siguiendo el curso del río llegaremos hasta la ciudad de Lugo. El padre de todos los ríos rodea a la ciudad Augusta por el Sur y por el Oeste y sigue siendo a su paso por ella fuente inagotable de posibilidades de ocio. El área recreativa de los Robles, donde vemos descansar las pequeñas embarcaciones de alquiler que se pueden alquilar para seguir río arriba por una bucólica ruta fluvial que conduce hasta la estampa más natural de este tramo urbano.
Pero sin duda el lugar estrella es su playa, que pertenece al Club Fluvial de Lugo. Con equipo de piragüismo propio, este espacio tiene además unas magníficas instalaciones de las que poder disfrutar incluso en Septiembre. El Miño parece aquí tener límite y estar encerrado, listo para los bañistas. Y para los que prefieren que el agua esté un poco más caliente, podrán sumergirse en las piscinas. Y al salir, siempre viene bien tomar un poco el sol mientras se charla con los amigos.
Y así, disfrutando de la playa, a orillas del Miño, nos quedamos esta vez, tras contemplar como el agua es la vida de este entorno, en el que el río deja su huella para seguir su curso y mostrarnos otros paraísos. Lugo se mira siempre al espejo del Miño, que genera la vitalidad de su paisaje más allá del círculo mágico de su muralla.


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