Mapa de recursos


Costa de La Luz

Añadir a digg | Añadir a technorati | Añadir a wikio | Chuza esta nova | Añadir a Menéame | Añadir a Del.icio.us | Añadir a Yahoo | Añadir a tuenti | Añadir a fresqui | Añadir a facebook | Añadir a newsvine | Añadir a stumbleUpon | Añadir a spurl | Añadir a blinklist



 

El trayecto de mar que ahora les sugerimos, entre A Guarda y Baiona, es el que llamamos Costa de la Luz de asombrosos atardeceres.

A Guarda es una villa de postal, llena de bellas plazas, de calles estrechas, de arquitectura marinera, de iglesia rom√°nica junto al peque√Īo cenobio reconvertido en hotel, de escultura en el puerto y de barcas varadas en sus rampas

 
El mar es aquí océano. Atlántico bravo y desafiante. Son kilómetros en los que hay que abandonar todo afán de prisa, porque no cabe otra cosa que la contemplación maravillada desde este extenso balcón.
El Torroso da sombra al valle f√©rtil cuando el sol asoma desde el oc√©ano Atl√°ntico. Una serie de senderos nos permiten subir hasta aqu√≠ y poder contemplar el mar, casi a vista de p√°jaro. Aparece como un espejo de plata, sobre todo cuando calma el viento, al atardecer, cuando a√ļn es posible descubrir la policrom√≠a del sol sobre el agua. Los dorados se entremezclan aqu√≠ con el azul del mar, y de plata. Son los juegos de luz que nos regala el sol en esta costa m√°gica.Y para muestra, un bot√≥n. Si miramos al cielo vemos c√≥mo el sol brilla hoy distinto. Una prueba, junto con otras que veremos, de que esta costa es la costa de la luz.
En A guarda empieza ya la costa rocosa que caracterizará todo nuestro trayecto hasta Bayona. La mano del hombre no ha conseguido, por fortuna, poner límites ni frenos a las olas impetuosas que nacen en el centro del océano.
Nos encontramos antes de llegar a Portocelo dos cet√°reas abandonadas, en este cosa, en las que hay proyectadas futuras piscinas naturales. Un lugar privilegiado en el que disfrutar de un ba√Īo mientras se contempla la profundidad del oc√©ano. Los acantilados m√°s bellos son paisaje de Portocelo, peque√Īo territorio rosaliano con permanente olor a salitre en cada imperfecto rinc√≥n de esta orilla atl√°ntica, toda una sucesi√≥n de rocas gigantes y marinas, envueltas en el rumor m√°gico de las olas que cantan y escupen blancura de espuma al mismo tiempo. Rocas habitadas por el percebe sabroso, tesoro que procuran hombres y mujeres valientes, habituados a saltar de piedra en piedra para huir del furor del mar. Porque en esta zona el mar sigue luchando para ganarle terreno a la costa.
La costa contin√ļa sin grandes salientes hasta llegar a Oia. Desde la carretera podremos contemplar esta hermosa postal: el viejo monasterio con su mar de fondo. Conserva elementos g√≥ticos y rom√°nicos. Se fund√≥ en el 1137 y permiti√≥ establecerse aqu√≠ a varias √≥rdenes de ermita√Īos que hasta entonces moraban en bosques cercanos. Situado en la bajada al puerto, contin√ļa aqu√≠ la aldea de o Arrabal, formada entorno al monasterio. Calles estrechas flanqueadas por casonas de piedra hacen que este lugar conserve intacta su personalidad y el aroma feudal de su nacimiento.
Seguimos nuestro camino para llegar ahora a Viladesuso. Sobresale aquí Punta Orelluda y sus islas. El mar crea paisajes de postal en esta zona. La siguiente parada la haremos en Mougás, donde un magnífico camping sobre el acantilado nos sirve de mirador para poder sentir el eco de las olas y ver asombrados cómo la espuma blanca cubre toda la roca, persiguiendo el contraste con la inmensidad verdiazul de este mar. Y para contraste el del molino de viento que se levanta en el camping, propio de las tierras de castilla, con el mar de fondo.La costa forma aquí algunas calas que ofrecen refugio. Y justo antes de llegar al Cabo Silleiro podremos hacer parada en el Tálaso Atlántico para relajarnos y disfrutar de sus aguas, en uno de los balnearios más modernos de Galicia.
La √ļltima parada obligada en este ruta de luz y magia es Cabo Silleiro, donde todav√≠a se eleva su faro, Faro Baredo, santo y se√Īa para navegantes. No pod√≠a faltar esta luz en la oscuridad en esta costa accidentada no exenta de peligros. Porque este mar guarda a√ļn muchos secretos de quienes en √©l se perdieron. Cabo Silleiro fue tambi√©n zona defensiva en tiempos de piratas. De aquella √©poca dan testimonio mudo algunos restos de fortificaciones y ca√Īones.
Deberíamos perdernos aquí en la contemplación del océano y ver cómo juega con el sol. Entonces podremos comprender por qué esta es la costa de la luz.


Necesita Flash Player.





Comparte esta página o añade un comentario en tu Facebook



Última actividad en Facebook