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O Grove, Sabor A Mar

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El sabor a mar es lo que nos mueve a acercarnos a O Grove, villa marinera a la que apellidan Paraíso del Marisco.

Esta pequeña península, bañada por el Atlántico y por la Ría de Arousa, se mira en sus espejos de agua incluso cuando se une al continente, en el istmo de A Lanzada, que es playa y espacio natural protegido. Por sus paisajes de mar –no solo por su marisco- llega atraído el turismo, en mayor número que al resto de Galicia.

 
Cubo, pala, toalla, sombrilla. No hay duda, estamos en verano, y cuando el sol llega a Galicia, vienen con él, los turistas. Las Rias Baixas son su destino preferido. Las rutas organizadas los llevan y los traen por los puntos más importantes, y en su visita no puede faltar O Grove, porque es la máxima expresión de mar que se puede encontrar en tierra. Sabe a mar, porque es obra del mar, y eso a los turistas les suena casi a magia.
En o Grove saben que el verano puede ayudar a conseguir unos ahorrillos, por ello se afanan en tener la mejor oferta para quien viene a visitarlos. Nada más llegar los barcos que recorren la ría son una buena opción. Y aprovechan el tirón las vendedoras de collares. Son comerciantes natas, y casi nadie sale de allí sin un collar de conchas, que hacen ellas mismas, y que cuestan solo 1 ó 2 euros.
Hay barcos cada media hora y tienen varias rutas para elegir, la panorámica submarina, la que sigue la ruta jacobea, en la que conocemos Areoso o a la isla de Sálvora en velero, incluso mariscada nocturna en medio del mar, y la más típica, la que nos llevan a las bateas a conocer cómo es el cultivo del mejillón, los comemos a bordo y nos dan una copita de vino. ¿Los precios? para todos los bolsillos, desde 13 euros hasta los 36 de la fiesta nocturna en plena ría.
Y al llegar de conocer la ría como un auténtico Cousteau, hay que ver que nos ofrece la tierra firme. "Sube al turitren y descubre O Grove", dice su lema, un cómodo paseo en tren para conocer la típica villa marinera; casi una hora con los niños entretenidos por solo por 2 euros, los adulos pagan 5.
Ya se sabe que el mar abre el apetito y que en Galicia hay que comer marisco. En O Grove la oferta es enorme. Las calles exponen las fachadas de marisquerías y todo tipo de menús, desde el común del día por 12 euros, hasta la gran mariscada para 2 por 80 euros.
¿Y que hacer por la tarde? La siesta en vacaciones es sagrada. La playa de la Lanzada es lo suficientemente grande para alejar a los niños. Son cuatro kilómetros de arena, y una visita imprescindible, casi la podemos considerar cultura natural. Porque es espacio de importancia comunitaria, y zona húmeda de importancia internacional y espacio natural de especial protección de aves, y además compone el espacio intermareal Umia-O Grove, junto a la ensenada de O Grove, Punta Carreirón y la Laguna de Bodeira. Hay por lo tanto dos ecosistemas en la Lanzada, el de mar abierto y el de costa protegida. La marisma de O Vao es la culpable de que O Grove dejara de ser una isla. La laguna de Bodeira está aislada del mar por una duna, y es la única en la provincia de Pontevedra con estas características.
Si esta de la Lanzada resulta muy grande existen otras playas, o Grove tiene nada menos que 23 para elegir. Y tiene también para elegir entre 2 puertos, el de O Grove, y el de Porto Meloxo donde ver los mejilloneros. Es más recogido, con playa cercana y, sin olvidar que somos turistas, la terracita para el aperitivo.
Ya ven que O Grove es un paraíso para el visitante, para conocer naturaleza o tirarse a disfrutar del no hacer nada.
Y siguiendo en esa línea llegamos al paraíso, a la Toja


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